
BUENOS AIRES, 2 de julio de 2026.- El invierno más crudo se cruza con un conflicto internacional y golpea de lleno a las pymes. Los parates por el gas ya preocupan al sector fabril, según pudo saber Ámbito, en momentos en que la demanda domiciliaria se dispara y los precios del combustible se disparan en simultáneo.
Parates por el gas: por qué las pymes son las más golpeadas
La mayoría de las pequeñas y medianas empresas que dependen del gas para sus procesos productivos contratan el suministro con distribuidoras. Estas compañías tienen la obligación de priorizar el servicio domiciliario ante un pico de demanda. En este sentido, cuando el consumo de los hogares sube, son las pymes las que quedan relegadas.
Las grandes industrias, en cambio, no sufren el mismo problema. La siderurgia y otros sectores de gran escala cuentan con conexión directa a los grandes transportadores de gas. Por su parte, las pequeñas empresas se nutren de la misma red que el consumo hogareño, lo que las deja más expuestas.
El consumo industrial ronda los 35 millones de metros cúbicos diarios. Esa cifra representa una porción menor sobre un total nacional de 120 millones de metros cúbicos.
El impacto de la guerra en el precio del gas
La oferta combina producción local de Vaca Muerta e importación por barcos. Tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el GNL para uso industrial saltó de unos 4 dólares el millón de BTU a 24 dólares. Bajo esta premisa, las pymes quedan atrapadas entre dos opciones: pagar un precio internacional inviable o directamente frenar la producción.
Fuentes del mercado indicaron que las distribuidoras ya les piden a sus clientes industriales que reduzcan el consumo al mínimo, o incluso a cero, mientras dure el pico de frío. Esa medida podría profundizar la caída de la actividad manufacturera.
Un mapa desigual y sin intervención estatal
El precio del gas varía fuerte según la región. Hacia el sur, los valores rondan los 4 o 5 dólares el millón de BTU gracias al gas de Vaca Muerta. Sin embargo, cuanto más se avanza hacia el norte del país, más sube el costo por el transporte, lo que obliga a muchas empresas a recurrir al GNL importado.
Desde la Secretaría de Energía se plantea una salida de mercado puro: que las pymes asuman el costo real del producto, sin intervención estatal para evitar los cortes. No se trataría de un problema de escasez de oferta, sino de precio y de una red de distribución que necesita obras urgentes.
Un antecedente de hace dos décadas
La escasez de gas en invierno no es un fenómeno nuevo para la Argentina. En 2005, el país atravesó una crisis similar: se suspendió la exportación a Chile, se cortó el suministro a industrias y se priorizó a los hogares. Aquel año también trajo cortes de electricidad, ya que las centrales de ciclo combinado dependen del gas para funcionar.
La mirada de un especialista
El exsecretario de Energía Emilio Apud explicó a Ámbito que la falta de gas recién se resolverá en 2028, cuando terminen las obras de infraestructura en marcha. “Hasta 2028 esto va a ser así. Se está trabajando en la infraestructura de evacuación. Gas hay en Vaca Muerta”, señaló.
El especialista también detalló el efecto físico del frío sobre la red: cuando bajan las temperaturas, los caños se enfrían, cae la presión y eso reduce el suministro disponible. Apud advirtió que las empresas con contratos interrumpibles serán las primeras en sufrir los cortes durante este invierno, en un escenario donde los parates por el gas ya son una amenaza concreta para buena parte del entramado pyme.
