
BUENOS AIRES, 24 de junio de 2026.- El dólar oficial en el Banco Nación cerró este miércoles 24 de junio a $1.445 para la compra y $1.495 para la venta, con un alza de $5 respecto al cierre anterior. De esta manera, el dólar en su valor máximo del año empató la marca que había alcanzado el 2 de enero pasado.
En este sentido, el valor de venta empató al registrado el 2 de enero pasado. En el mes, la cotización acumula un incremento de 4,5%, superando ampliamente a la inflación esperada del 2%.
Por su parte, el dólar mayorista cotizó a $1.468 y $1.477 en las puntas compradora y vendedora, respectivamente. En cuanto a los dólares financieros, el MEP se vende a $1.505 y el contado con liquidación (CCL) a $1.554. El dólar tarjeta se ubica en $1.943.
¿Por qué sube el dólar?
El valor oficial de la divisa comenzó a escalar desde los $1.450 a fines de mayo, con saltos cada vez más pronunciados desde la semana pasada.
La economista Elena Alonso, CEO de Emerald, consultada por PERFIL, explicó que el dólar está buscando un nuevo piso. Según detalló, en el lado de la demanda, los vencimientos de futuro y de dólar link empujan al tipo de cambio para arriba en este segundo semestre. A eso se suma más demanda por atesoramiento, turismo, gastos en el Mundial y el aguinaldo. Con tasas de carry trade que ya no resultan tan atractivas y tasas de interés negativas, una parte de los inversores prefiere dolarizarse directamente. Esto ocurre anticipándose al año electoral que viene.
Además, Alonso describió que el equipo económico le sigue poniendo un techo cuando interviene. Lo hace vendiendo títulos dólar link o en la curva de futuros, lo que convalida un desplazamiento en lugar de sostener un tipo de cambio fijo con una inflación corriendo al 2% mensual.
Con respecto a la oferta, la analista observó que los dólares aportados por el agro comienzan a reducirse. Los productores retienen soja como resguardo de valor, a la espera de mejores precios de los commodities o del dólar. Eso suma presión, pero también arma un colchón a futuro: pasado agosto, por necesidad de hacerse de pesos, esa mercadería podría empezar a liquidarse y ayudar a que el tipo de cambio no se mueva más.
Según el REM del Banco Central, el dólar mayorista podría cerrar en $1.658. Tampoco ayuda que un dólar global fuerte y tasas más altas le ponen presión al resto de las monedas, incluidas las emergentes.
¿Crisis cambiaria a la vista?
Leo Anzalone, director del CEPEC, comentó a PERFIL que se observa una búsqueda de nuevo equilibrio más que un episodio de tensión puntual. Durante varios meses, el tipo de cambio quedó rezagado frente a una inflación que siguió corriendo al 2%-3% mensual. Esto fue erosionando competitividad y generando atraso cambiario.
El economista sostuvo que todavía hay margen para que el dólar siga ascendiendo y siga a la inflación. Según explicó, dependiendo desde qué punto se mida, el dólar podría tener espacio para moverse hacia una zona de $1.550-$1.650, sin que eso implique necesariamente un cambio de régimen.
El punto, agregó Anzalone, es que el segundo semestre suele ser menos favorable en términos de oferta de divisas. La cosecha empieza a perder fuerza, el turismo emisivo gana peso y aparece más demanda de cobertura. A eso se suma este año el ruido de un calendario político que empieza a mirar 2027.
En cuanto al riesgo de un salto desordenado, Anzalone descartó ese escenario. El Gobierno llega con más reservas, mejor acceso al financiamiento corporativo y un mercado que todavía le reconoce cierta consistencia fiscal. La clave, sostuvo, será cómo administre esta transición entre la abundancia de dólares de la primera mitad del año y una segunda parte más exigente.
En el mismo sentido, Ignacio Morales, de Wise Capital, afirmó que, a pesar del repunte, los operadores descartan un escenario de crisis cambiaria inminente. Por el contrario, consideró que la corrección era previsible debido al atraso acumulado en el primer semestre del año.
En definitiva, los analistas proyectan que el dólar, que cerró en su valor máximo del año, continuará con ajustes graduales durante la segunda mitad del año, para evitar perder terreno frente a la evolución de los precios domésticos.
Con Perfil
