
24 de junio de 2026.- Los petroleros vuelven a cruzar el estrecho de Ormuz con normalidad. En este sentido, las señales de distensión entre Washington y Teherán redujeron los temores sobre el suministro global de crudo este miércoles.
El Brent se ubicó cerca de US$76 por barril, tras caer 1,1% en la sesión anterior. Por su parte, el West Texas Intermediate se mantuvo por debajo de US$72.
Los buques recuperan la confianza en Ormuz
Los barcos transitan la vía marítima con sus señales satelitales activadas. Es una muestra de la creciente confianza entre los armadores. Asimismo, la Organización Marítima Internacional recibió garantías de seguridad, lo que permitió a cientos de embarcaciones salir del golfo Pérsico.
Washington y Teherán anunciaron avances iniciales en las conversaciones. Buscan poner fin a la guerra que comenzó a finales de febrero. No obstante, las negociaciones probablemente serán prolongadas, ya que las versiones de ambas partes siguen divergiendo.
Bajo esta premisa, el resultado fue un desplome de los precios del crudo físico. El diferencial entre los contratos más cercanos del Brent muestra debilidad, una referencia clave de la oferta del mercado. Las primas de cargamentos desde el mar del Norte hasta África Occidental también se desploman.
Carl Larry, analista de Enverus, señaló que el mercado esperaba la rendición de los alcistas. El especialista afirmó que están encontrando un piso cerca de US$75. Según explicó, todavía hay preguntas por delante: reemplazar el suministro, los tiempos de espera para cargas y si China volverá a comprar.
Los precios del petróleo cayeron cerca de 40%, su nivel más bajo desde el punto álgido del conflicto. El aumento del tráfico marítimo se suma a otras alternativas para mitigar las interrupciones en Ormuz. Los barriles fluyen nuevamente por la vía: solo Emiratos Árabes Unidos vendió 60 millones de barriles en las últimas semanas.
El impacto político se siente en Estados Unidos
El Senado, controlado por los republicanos, votó el martes para poner fin a la guerra. Fue una inusual reprimenda simbólica al presidente Donald Trump. Es poco probable que la resolución fuerce cambios en la estrategia de la administración. Sin embargo, representa una nueva señal de que el mandatario carece de apoyo interno para el esfuerzo bélico.
En esta línea, Trump ordenó al Departamento de Justicia investigar los precios de la gasolina. Lo hizo en una publicación en redes sociales, donde planteó por qué los precios no bajaron más rápido a medida que cae el petróleo.
El precio promedio nacional al consumidor disminuyó 14% desde finales de mayo. Ahora se ubica por debajo de US$4 por galón, aunque aún supera el promedio estacional de los últimos cinco años, según la Asociación Estadounidense del Automóvil.
Por su parte, los precios minoristas del diésel cayeron por debajo de US$5 por galón. Es la primera vez que ocurre desde mediados de marzo.
Señales de debilitamiento y de estrechez en el mercado
El diferencial entre los dos contratos más cercanos del Brent se redujo a US$0,15 en backwardation. Esa brecha rondaba los US$10 a comienzos de abril, lo que evidencia el rápido debilitamiento del mercado.
Pese a esto, persisten señales de estrechez en algunos mercados. El Instituto Estadounidense del Petróleo informó que los inventarios de crudo en Cushing cayeron otro millón de barriles la semana pasada. Los datos oficiales podrían confirmarlo más tarde.
Si se confirma, las existencias habrán caído por debajo de los 20 millones de barriles, un nivel considerado el mínimo operativo.
En definitiva, el crudo cae por Irán mientras el mercado se mantiene atento a los próximos pasos de las negociaciones y a los datos oficiales de inventarios.
Con Bloomberg
