
WASHINGTON, EE. UU., 9 de junio de 2026.- La tensión en el estrecho de Ormuz escaló de forma abrupta. Un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos fue derribado en aguas cercanas a la costa de Omán, y el presidente Donald Trump no tardó en señalar al responsable: Irán. El ataque de Irán en Ormuz sacudió una zona ya en llamas y reavivó el fantasma de una escalada mayor en el conflicto que mantiene en vilo a los mercados globales.
El incidente ocurrió alrededor de las 3:30 de la madrugada del martes, hora local. Los dos aviadores que tripulaban la aeronave cayeron al mar. Durante casi dos horas permanecieron a la deriva hasta que un dron de rescate —un Corsair de 7,3 metros fabricado por Saronic Technologies— los localizó y evacuó. Fue el primer rescate marítimo con drones documentado en la historia de las fuerzas armadas estadounidenses.
“Los iraníes derribaron uno de nuestros helicópteros Apache de alta tecnología”, publicó Trump en redes sociales. Aclaró que ambos militares estaban “a salvo e ilesos”. No obstante, agregó sin rodeos: “Estados Unidos debe, necesariamente, responder a este ataque”.
Los mandos militares no confirmaron oficialmente la causa del accidente. El portavoz del Comando Central, capitán Tim Hawkins, informó los detalles del rescate pero indicó que el suceso estaba bajo investigación. Trump, en cambio, afirmó haberse enterado de la responsabilidad iraní momentos antes de publicar su acusación.
El ataque de Irán en Ormuz tensiona el alto el fuego
El episodio llegó en el peor momento posible. Un día antes, Israel e Irán habían intercambiado disparos por primera vez desde que entró en vigor la frágil tregua de dos meses. La televisión estatal iraní informó que los ataques israelíes del lunes causaron la muerte de al menos dos miembros de las unidades de defensa aérea iraníes.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, respondió con un mensaje cargado de advertencias. “Preferimos el lenguaje de la diplomacia, pero hablamos otros idiomas con mucha más fluidez”, escribió en X. La frase fue leída en Washington como una amenaza directa.
En paralelo, los mediadores liderados por Pakistán llevan semanas intentando transformar el alto el fuego de abril en un acuerdo permanente. Sin embargo, las posiciones siguen siendo incompatibles. Estados Unidos exige que Irán renuncie a sus reservas de uranio altamente enriquecido. Irán, por su parte, reclama el levantamiento de sanciones y la liberación de activos congelados antes de firmar cualquier acuerdo definitivo. Trump rechaza esa condición.
El propio Trump había mostrado optimismo horas antes del incidente. “Tenemos buenas posibilidades de firmar un acuerdo en dos o tres días”, dijo el lunes por la noche. Pero también lanzó una advertencia: “Si bombardeamos —lo cual podríamos hacer fácilmente— no les quedará absolutamente nada. Pero el estrecho permanecerá cerrado durante meses”.
Israel, Hezbolá y un frente que no se apaga
El conflicto tiene más de un frente activo. En el sur del Líbano, el ejército israelí emitió una nueva advertencia de evacuación para Tiro, esta vez extendida al barrio cristiano de la ciudad portuaria, que hasta ahora había quedado fuera del alcance de los ataques. El portavoz militar Avichay Adraee anticipó en X que Israel “tendrá que actuar pronto” en esa zona.
El ejército libanés se había desplegado en el distrito cristiano para demostrar que Hezbolá no tiene presencia armada allí. No alcanzó. Por su parte, Hezbolá agradeció públicamente a Irán el ataque contra Israel y llamó al gobierno libanés a aprovechar el momento para mejorar las relaciones con Teherán.
Bajo esta premisa de tensión en múltiples escenarios, el general libanés Rodolphe Haykal viajó a Pakistán para reunirse con el jefe del ejército pakistaní, mariscal de campo Asim Munir, figura central en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos.
El ataque de Irán en Ormuz no es un hecho aislado. Es el último eslabón de una cadena de provocaciones que pone a prueba los límites de un alto el fuego que, por ahora, nadie quiere romper del todo, pero que ninguna de las partes parece dispuesta a respetar.
Con AP
