
CÓRDOBA, ARGENTINA, 9 de junio de 2026.- El femicidio de Agostina Vega avanza hacia un punto de quiebre. En el mismo día en que la adolescente hubiera cumplido 15 años, la Justicia cordobesa detuvo a Soledad Andreani, expareja del principal acusado y dueña del auto que, según la investigación, fue usado para trasladar y descartar el cuerpo desmembrado de la chica.
La detención de Andreani no fue una sorpresa. Desde el arresto del vecino Osvaldo Fassetta por encubrimiento, la mujer estaba en la mira de los investigadores. Su Ford Ka negro fue captado por cámaras de seguridad en manos de Claudio Barrelier durante el trayecto entre la casa del barrio Cofico y el descampado de Ampliación Ferreyra, donde el sábado 30 de mayo apareció el cuerpo de Agostina.
No obstante, ella siempre sostuvo su inocencia. En declaraciones públicas afirmó que le había prestado el auto sin saber nada. “Siempre me usó”, dijo. Agregó que Barrelier le insistió con el pretexto de llevar ropa a un familiar y que ella accedió a pesar de tener “una fea sensación”. Al recuperar el vehículo, señaló, no notó nada extraño salvo olor a cigarrillo.
Sin embargo, la querella de la familia tiene otra lectura. El abogado Carlos Nayi sostiene que Andreani aportó “logística” para el traslado del cuerpo. Además, cuestiona el lavado del auto que se realizó después de los hechos, a tres cuadras de su casa, en el barrio Yofre. Por su parte, la letrada Fernanda Alaniz —quien representa al padre de Agostina— señala que en el encuentro entre Gabriel Vega y Barrelier frente a la casa de Andreani, ella “reconducía la conversación” cada vez que el acusado “se desordenaba”, lo que sugeriría conocimiento de los hechos.
Barrelier, el femicidio de Agostina Vega y una eventual confesión
El eje de la investigación sigue siendo Claudio Barrelier. Ayer fue dado de alta del pabellón neuropsiquiátrico del penal de Bouwer, donde había sido internado preventivamente tras detectársele “pensamientos suicidas” en la entrevista de admisión. Con esa alta médica, ya está en condiciones de ser indagado formalmente por el cargo de femicidio.
Lo que más expectativa genera es lo que podría decir. Según allegados suyos, Barrelier estaría dispuesto a confesar cómo ocurrió el crimen. Esa posibilidad cambiaría el rumbo de la pesquisa que conduce el fiscal Raúl Garzón. De acuerdo con lo que circuló en las últimas horas, el acusado le habría anticipado a su defensor oficial, Jorge Cassini, que reconocería ante el fiscal que mató a Agostina en su casa del barrio Cofico.
La reconstrucción de los hechos indica que la adolescente llegó a esa vivienda alrededor de las 23 del sábado 23 de mayo. Una cámara de seguridad registró su ingreso. Los forenses estimaron la muerte entre esa hora y las dos de la madrugada del domingo 24. El cuerpo fue hallado cinco días después, a 17 kilómetros de allí.
Barrelier declaró en dos oportunidades con versiones contradictorias. Primero negó haber visto a la chica. Luego dijo que sí, pero que se había ido con un “noviecito” en un auto rojo. Finalmente admitió que Agostina había entrado a su casa durante 15 minutos. El registro de la cámara destruyó esa última versión: no hay imágenes de ella saliendo.
El lunes 25 de mayo, a las 11 de la mañana, Barrelier cargó en el Ford Ka una bolsa pesada dentro de un tacho de pintura junto a dos heladeras conservadoras. Fue directo al descampado de Ampliación Ferreyra. Ese trayecto quedó documentado.
El pedido de jury y la presión institucional
En paralelo a las detenciones, la investigación suma un frente político-judicial. Un grupo de legisladores cordobeses presentó un pedido de jury de enjuiciamiento contra los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez por su actuación en los procesos vinculados a Barrelier.
Rodríguez es señalado por haber liberado a Barrelier hace un año, cuando una joven de 20 años lo denunció por privación ilegítima de la libertad. Aquella vez, según la denuncia, la víctima fue atada, amordazada y amenazada con un arma de fuego en la misma casa de Del Campillo 878. Logró escapar semidesnuda y corriendo. Los legisladores sostienen que Rodríguez no ponderó el riesgo real ni el contexto de violencia de género.
A Garzón, en tanto, se le atribuyen demoras en la recepción de la denuncia de desaparición, la tardanza en activar la Alerta Sofía, la lentitud en los allanamientos y la controvertida conferencia de prensa que ofreció tras el hallazgo del cuerpo. A ambos se los acusa de negligencia grave y mal desempeño. El pedido fue firmado por catorce legisladores e incluye una solicitud de suspensión preventiva.
“Por respeto a Agostina, a su familia y a toda la sociedad cordobesa, creemos que cada actuación debe ser revisada con seriedad, transparencia y apego a la ley”, expresaron los firmantes.
Asimismo, el abogado Nayi confirmó que los peritos hallaron “dos ADN debajo de las uñas” de la menor. Todavía no se pudo cotejar ese material genético con Barrelier, Fassetta ni ningún otro sospechoso.
Una carta y el dolor que no cesa
En medio de tantas novedades judiciales, los abuelos de Agostina eligieron el día de su cumpleaños número 15 para hacer pública una carta que Elizabeth le escribió a su nieta. En ella recuerda fines de semana compartidos, planes para la fiesta de 15, el color del vestido que nunca se eligió. “¡Dios, quisiéramos despertar de esta pesadilla!”, dice la carta.
Bajo esta premisa de dolor familiar, el femicidio de Agostina Vega también espera la declaración de Melisa Heredia, la madre de la víctima, que permanece internada. La Justicia considera crucial conocer la conversación que ella mantuvo con Barrelier para intentar determinar el móvil del crimen.
