
NAIROBI, 23 de mayo de 2026.- La crisis sanitaria en África central llegó a un nuevo umbral. El brote de ébola en Uganda acumula cinco casos confirmados y obliga a los equipos de respuesta a moverse a contrarreloj en un escenario donde el virus ya cruzó fronteras, infectó a una trabajadora de salud y dejó al menos un muerto.
El Ministerio de Salud ugandés informó este sábado la confirmación de tres nuevos contagios, que se suman a los dos casos previos ya registrados. Entre los nuevos afectados figura un conductor que había trasladado al primer paciente confirmado en el país, una enfermera que se expuso al atenderlo y una mujer congoleña que ingresó desde la República Democrática del Congo (RDC) con síntomas abdominales leves.
El caso de ébola en Uganda que puso en alerta al aeropuerto de Entebbe
La paciente congoleña es el episodio que más preocupa a las autoridades. Llegó desde Arua, ciudad del noroeste ugandés próxima a la frontera con la RDC, hasta el aeropuerto de Entebbe en un vuelo chárter. El 10 de mayo buscó atención médica en un hospital privado de Kampala. Fue dada de alta el 14 de mayo y regresó a la RDC.
Fue el piloto del vuelo quien activó la alerta. Su aviso motivó el seguimiento por parte de los equipos de vigilancia, que tomaron una muestra y confirmaron el positivo.
El ministerio indicó que todos los contactos vinculados a los casos han sido identificados y están siendo monitoreados. “El tratamiento temprano mejora considerablemente las posibilidades de supervivencia”, subrayó la cartera, que refuerza el rastreo de contactos y las campañas de concientización pública.
La cepa Bundibugyo y la ausencia de vacuna
El brote activo en la provincia congoleña de Ituri corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola, con una tasa de letalidad de entre el 30 % y el 50 %. No existe vacuna autorizada ni tratamiento específico para esta variante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La OMS declaró el pasado domingo el brote como emergencia de salud pública de importancia internacional, aunque calificó de “bajo” el riesgo global de epidemia. Al cierre de esta edición, el organismo reportó 750 casos sospechosos y 177 muertes en la RDC. El virus probablemente comenzó a circular en Ituri hace dos meses.
Por su parte, varios países africanos reforzaron sus controles sanitarios. Ruanda fue más allá y cerró sus fronteras. Uganda confirmó también un fallecido en un hospital privado de Kampala, el primero registrado en el país en este brote.
Tres voluntarios de la Cruz Roja entre las víctimas
No obstante, el impacto humano va más allá de los casos confirmados. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja (FICR) informó este sábado que tres de sus voluntarios murieron durante el brote en la RDC. Los fallecidos —Alikana Udumusi Augustin, Sezabo Katanabo y Ajiko Chandiru Vivian— prestaban servicios en Mongbwalu, uno de los epicentros de la epidemia en la provincia de Ituri.
Los tres habrían contraído el virus mientras realizaban actividades de gestión de cadáveres el 27 de marzo, en el marco de una misión humanitaria que originalmente no estaba vinculada al ébola.
Asimismo, un grupo que integran Estados Unidos, la Unión Europea y varios gobiernos europeos reclamó a las partes en conflicto en el este de la RDC que faciliten las operaciones de respuesta sanitaria. El llamado Grupo de Contacto Internacional para los Grandes Lagos advirtió que la epidemia de ébola en Uganda y la RDC “agrava la ya frágil situación” en una región donde el Ejército congoleño combate a decenas de grupos armados, incluido el poderoso Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Ruanda.
Bajo esta premisa, la comunidad internacional sostiene que contener el ébola en Uganda requiere algo que hoy escasea en esa región: cooperación y acceso humanitario sin restricciones.
Con EFE
