La reelección de Lula sacude a Brasil: caídas de hasta el 12,7% en los mercados y una relación compleja con Trump

Lula fue reelegido en Brasil con el 51,8% de los votos frente al 48,2% de Flávio Bolsonaro. Su victoria interrumpe la racha conservadora en la región y abre una negociación con Washington por seguridad, comercio y minerales. Los mercados no esperaron al lunes: los futuros del real caían 9,12% y el ETF brasileño en Tokio se desplomaba 12,72%.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla en un atril durante su discurso de victoria electoral, con banderas de Brasil de fondo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tras su victoria en las elecciones de 2026, en el hotel Intercontinental de São Paulo, el 25 de octubre de 2026. Foto: Paulo Pinto/Agência Brasil.

BUENOS AIRES, 26 de octubre de 2026 (MI PERIÓDICO).- Lula fue reelegido en Brasil con el 51,8% de los votos, frente al 48,2% obtenido por Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral del domingo 25 de octubre. El resultado abre una nueva etapa en la relación del país con Estados Unidos, según un análisis publicado por Associated Press (AP).

La victoria interrumpió una racha de siete triunfos conservadores consecutivos en América Latina en 18 meses. También dejó a Brasil fuera de la coalición de seguridad de Trump contra los cárteles. Si ganaba Bolsonaro, Claudia Sheinbaum, de México, habría quedado como la única presidenta progresista entre las potencias de la región.

El avance conservador en la región

En América Latina, los votantes están hartos del crimen y la inseguridad económica. Por eso premiaron a candidatos que prometen orden. Keiko Fujimori en Perú, Abelardo de la Espriella en Colombia y José Antonio Kast en Chile cortejaron a Trump. Se inspiraron en Nayib Bukele, cuya represión contra las pandillas redujo los homicidios a costa de arrestos masivos y la suspensión de libertades civiles. Trump reforzó ese giro con respaldos electorales, rescates financieros y millones de dólares en ayuda militar.

“Estados Unidos está sin duda influyendo en la situación para intentar ayudar a los elementos de extrema derecha más radicales de la región”, dijo Kenneth Roberts, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Cornell.

Brasil era la pieza más importante para Washington. Bolsonaro prometió unirse a la coalición de seguridad liderada por Estados Unidos “con gran entusiasmo y gran honor”. Convirtió esa alianza con Trump en parte de su discurso ante los votantes.

Lula y Trump: diferencias y negociación

Lula defiende la larga tradición brasileña de no alineación. Cultivó lazos con potencias rivales. Su gobierno profundizó los vínculos comerciales con China. También buscó mayor influencia global a través de los BRICS, un grupo de economías emergentes.

Washington impuso aranceles de dos dígitos a productos brasileños. Fue un castigo por procesar a Jair Bolsonaro por un complot golpista para derrocar a Lula. Esas medidas alimentaron una reacción nacionalista. Lula la canalizó en el lema “Brasil pertenece a los brasileños”.

“En la medida en que la superpotencia regional se convierte en una amenaza para las instituciones democráticas de Brasil, defender la soberanía nacional brasileña también se convierte en una forma de defender la democracia brasileña”, dijo Roberts.

Ambos gobiernos ven motivos para cooperar. Estados Unidos busca ampliar el acceso a minerales estratégicos brasileños. Lula quiere atraer inversiones extranjeras y conseguir una reducción de los aranceles que afectan a sus exportadores. Lula visitó la Casa Blanca en mayo para hablar de comercio, crimen organizado y minerales críticos. Eso desmintió la afirmación de los Bolsonaro de que solo ellos podían negociar con Washington.

Las líneas rojas de Lula en seguridad

Brasil se resistió a unirse al Escudo de las Américas, la coalición militar liderada por Estados Unidos contra los cárteles. En mayo, Washington designó al Primer Comando Capital y al Comando Rojo como organizaciones terroristas. Lula advirtió que esas etiquetas podían convertirse en un pretexto para la intervención estadounidense.

“No aceptamos que nos traten como a niños”, dijo tras el anuncio. Sobre las pandillas, añadió: “Las combatiremos aquí, en casa”.

Ecuador, Honduras, Guatemala y Colombia aceptaron operaciones militares conjuntas. En Ecuador, tropas estadounidenses se unieron a la policía local en redadas contra redes de narcotráfico. Honduras, Guatemala y Colombia también acordaron operaciones conjuntas, según el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth. El gobierno de Guatemala lo negó.

“Brasil no es Honduras. Es un país grande con una historia muy independiente y un ejército que no vería con buenos ojos la presencia de tropas extranjeras en su territorio”, dijo Brian Winter, editor jefe de Americas Quarterly. “La administración Trump tendrá que actuar con mucha cautela en este caso”.

Washington también podría tener menos motivos para presionar a Lula en materia de cooperación militar. La mayor parte de la cocaína que transita por Brasil se consume en el país o se envía a Europa y África, en lugar de a Estados Unidos.

Minerales estratégicos: el otro punto de tensión

Brasil posee las segundas mayores reservas conocidas de tierras raras del mundo. Se usan en potentes imanes para misiles guiados, teléfonos inteligentes, turbinas eólicas y vehículos eléctricos. La disputa por estos recursos tiene relevancia económica y estratégica para Washington. Busca reducir su dependencia de China en determinadas cadenas de suministro.

El mes pasado, USA Rare Earth completó la adquisición de la brasileña Serra Verde por 2.800 millones de dólares. La empresa estadounidense tiene participación del gobierno. Serra Verde posee una de las pocas minas fuera de Asia que produce las cuatro tierras raras necesarias para esos imanes. Alarmada por el creciente papel de Estados Unidos, la administración de Lula aceleró la aprobación de una legislación para reforzar la supervisión de los minerales críticos.

“Revisar el acuerdo entre Serra Verde y USA Rare Earth puede que no sea lo primero que haga Lula cuando sea reelegido, pero está en su agenda”, dijo Monica de Bolle, investigadora principal del Instituto Peterson de Economía Internacional.

Brasil también produce cerca del 90% del niobio mundial, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El niobio es fundamental para motores a reacción, cohetes y otros equipos militares. Cualquier restricción a las exportaciones brasileñas podría interrumpir las cadenas de suministro de los fabricantes de defensa estadounidenses.

“Brasil tiene influencia”, dijo de Bolle. “Con Lula, Estados Unidos está en una posición más precaria”.

En cuanto a los minerales críticos, Lula quiere que Brasil controle sus recursos. También busca preservar su libertad para venderlos fuera de Estados Unidos.

Los mercados reaccionan con fuertes caídas

La reelección de Lula provocó fuertes caídas en los derivados del real y en instrumentos vinculados a acciones brasileñas. Ocurrió antes de la reapertura de los mercados el lunes, según Bloomberg Línea. Los inversionistas habían apostado por un triunfo de Flávio Bolsonaro. El resultado cambió el escenario.

Los futuros del real con vencimiento en noviembre, negociados en CME Group, caían 9,12%. Cotizaban a 18,1450 centavos de dólar por real, equivalente a aproximadamente BRL 5,51 por dólar. En Japón, el NEXT FUNDS Brazil Stock Ibovespa ETF (1325 JT) se desplomaba 12,72%, hasta los 285,4 yenes. En Hyperliquid, plataforma descentralizada que opera las 24 horas, los contratos perpetuos vinculados al iShares MSCI Brazil ETF (EWZ) caían 10,68% en 24 horas, hasta US$40,456.

Bloomberg Línea advierte que estas cifras corresponden a derivados y operaciones fuera del horario oficial. Por eso constituyen señales anticipadas de la reacción de los inversionistas. No equivalen a la cotización oficial del dólar ni a la variación oficial del ETF EWZ. La reacción definitiva se conocerá con la apertura de los mercados el lunes.

El contraste con el período previo es significativo. Desde la primera vuelta, el Ibovespa había ganado casi 7%. El real se había apreciado más de 4% frente al dólar. El ETF EWZ había avanzado más de 11%, impulsado por las expectativas de un cambio político. Una encuesta de Citi entre 73 inversionistas mostraba que 79,5% anticipaba una caída superior al 5% del Ibovespa si Lula resultaba reelegido. El 62,5% esperaba una depreciación del real superior al 5%. Bloomberg Economics estimaba que una victoria de Lula podría provocar una depreciación del real del 11%. En caso de un triunfo de Bolsonaro, proyectaba una apreciación adicional del 2,7%.

Desafíos internos para Lula

El resultado electoral no elimina los desafíos políticos y económicos del Gobierno brasileño. Según AP, el oficialismo deberá negociar con un Congreso en el que los sectores conservadores ampliaron su representación el 4 de octubre. Esa ampliación privó a Lula del respaldo que necesita para implementar reformas significativas.

La seguridad pública y el costo de vida figuran entre las preocupaciones que el Gobierno deberá atender. “Lula tiene las manos atadas”, dijo Guilherme Casarões, profesor asociado de estudios brasileños en la Universidad Internacional de Florida. “Prácticamente todo lo que ha intentado hacer ha sido bloqueado en el Congreso”.

En el plano internacional, Lula tendrá que administrar las diferencias con Washington. No puede descuidar los intereses comerciales y diplomáticos de su país. “Lula es lo suficientemente pragmático como para idear algún tipo de modus operandi con la administración Trump”, dijo Will Freeman, investigador del Consejo de Relaciones Exteriores. Agregó que los aliados de los Bolsonaro en Washington probablemente perderían influencia tras la segunda derrota electoral de la familia. “No estoy seguro de que nadie en la administración Trump, más allá de unos pocos individuos, quiera seguir convirtiendo a los Bolsonaro en el tema central de la relación entre Estados Unidos y Brasil”, dijo.

En toda América Latina, las coaliciones que se unieron contra un oponente común a menudo se han disuelto al enfrentar las realidades del gobierno. Los nuevos aliados de Trump ya están perdiendo apoyo en Chile, Bolivia y Perú. Eso sugiere que el giro a la derecha de la región podría ser menos duradero de lo que parece. Lula desafió la tendencia antipresidente en ejercicio. Pero su apoyo podría desvanecerse rápidamente mientras negocia con sus oponentes, tanto en el Congreso como fuera de Brasil, para ofrecer los resultados que los votantes esperan.

Fuentes: Associated Press (AP), análisis del 26 de octubre de 2026; Bloomberg Línea, “Activos brasileños se desploman tras victoria de Lula y anticipan un lunes de pérdidas”, del 25 de octubre de 2026.