Discurso de Trump en Monte Rushmore: «Somos la nación más libre y más fuerte de la historia»

Donald Trump durante su discurso en el Monte Rushmore por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Fotografía de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/EPA/ Bonnie Cash

NUEVA YORK, EE. UU., 4 de julio de 2026.- Cuatro rostros de piedra —Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln— presidieron este viernes el arranque de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Bajo ellos, con sobrevuelos militares cruzando el cielo de Dakota del Sur, el discurso de Trump en Monte Rushmore reivindicó al país como «la nación más libre, fuerte y excepcional de la historia».

«Somos el pueblo más libre del mundo, tenemos la Constitución más justa y duradera del mundo y somos la nación más poderosa del mundo», afirmó el presidente en un tono patriótico que marcó todo el acto, dedicado también a homenajear a las Fuerzas Armadas.

El discurso de Trump en Monte Rushmore: un recorrido histórico enmarcado en los cuatro presidentes

Trump presentó la fundación de Estados Unidos como «un acontecimiento único en la historia de la humanidad» y reivindicó el legado de los Padres Fundadores y la Declaración de Independencia de 1776. Apoyado en el simbolismo del lugar, hilvanó un recorrido que fue de la Guerra de Independencia a la expansión hacia el oeste, la Guerra Civil, la industrialización y las guerras mundiales, tratando de enlazar su discurso con la figura de los cuatro mandatarios esculpidos en la montaña.

No era la primera vez que elegía este escenario para un 4 de julio. Ya lo había hecho en 2020, durante su primer mandato, en medio de las protestas del movimiento Black Lives Matter contra monumentos históricos. Entonces prometió que Rushmore «nunca será profanado».

«Es raro, es precioso y es milagroso»

El presidente advirtió sobre lo que considera «intentos de cambiar el carácter excepcional de Estados Unidos» y de «alienar a los ciudadanos de su propia historia». «Este país no es la norma, es la excepción. Es raro, es precioso y es milagroso», dijo, y remarcó que la identidad nacional fue «clave para preservar la libertad a lo largo de dos siglos y medio».

Desde ahí, el discurso viró hacia su agenda política interna. Trump citó la Segunda Enmienda, que garantiza el derecho a portar armas, y aseguró: «Hemos salvado vuestra Segunda Enmienda y seguiré haciéndolo».

El mensaje de Trump desde Monte Rushmore contra el «resurgimiento del comunismo»

El tono se endureció cuando el presidente cargó contra lo que llamó el «resurgimiento del comunismo» en Estados Unidos, al que calificó como «el enemigo de la libertad, la Constitución y el 4 de julio de 1776». «No permitiré su expansión», advirtió.

La política exterior también tuvo su lugar en el atril. Trump reivindicó el poder militar y la capacidad de disuasión del país: «Derrotamos a Venezuela en un día y le dimos una paliza tremenda a Irán. Se mueren por llegar a un acuerdo, tienen muchísimas ganas de pactar. Les dimos una semana de tregua por un funeral», expresó.

La promesa de una «edad dorada»

El discurso combinó referencias al pasado con promesas de futuro. Trump proyectó una nueva «edad dorada» para el país apoyada en el liderazgo tecnológico, la independencia energética y la expansión de la exploración espacial. Cerró con una frase que resumió el tono de todo el acto: «Esto no es un final, es el comienzo de la edad dorada de América».

Con EFE