
WASHINGTON, EE. UU., 30 de mayo de 2026.- El ataque naval en el estrecho de Ormuz volvió a escalar la tensión en el golfo de Omán. Este sábado, fuerzas estadounidenses atacaron el buque M/V Lian Star, que navegaba hacia un puerto iraní ignorando más de 20 advertencias del Comando Central (Centcom). Una aeronave disparó contra la sala de máquinas y lo dejó sin movimiento. El barco ondeaba bandera de Gambia y transitaba aguas internacionales cuando fue interceptado.
El Centcom fue escueto: “El barco ha dejado de navegar hacia Irán”.
Ataque naval en el estrecho de Ormuz: cinco buques inutilizados y 116 desviados
No es un hecho aislado. Desde que Donald Trump impuso el bloqueo sobre los puertos iraníes en abril, las fuerzas estadounidenses inutilizaron cinco buques comerciales y desviaron otros 116. El cerco llegó como respuesta a la negativa de Teherán de reabrir el estrecho, que Irán cerró el 28 de febrero como represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel que dieron inicio a la guerra.
En este sentido, Gambia no figura entre las banderas de conveniencia más habituales del comercio marítimo. No obstante, el país cuenta con un registro abierto que permite matricular buques sin vinculación directa con la nación.
La negociación que no cierra
La reapertura del estrecho de Ormuz es uno de los puntos centrales del acuerdo que ambos países intentan alcanzar para poner fin a un conflicto que ya supera los tres meses. Washington exige que Irán retire las minas de la vía y que no cobre peaje. Trump fue categórico: no contempla ningún acuerdo que deje el control total del estrecho en manos de Teherán.
Por su parte, Irán insiste en que el paso marítimo está bajo su “control total”. La posición de la República Islámica no ha cedido.
Bajo esta premisa, cada buque atacado agrega presión sobre una negociación que avanza con lentitud. El ataque naval en el estrecho de Ormuz no es solo un incidente militar. Es también una señal política en medio de uno de los conflictos más delicados del año.
