
BUENOS AIRES, 5 de mayo de 2026.- Un Excel de dos páginas. Cada ítem con su precio. Cada pago, en dólares en mano. Eso fue lo que el contratista Matías Tabar llevó esta semana a los tribunales de Comodoro Py. El documento, titulado “BETTINA&MANUEL REMODELACION UF380”, certifica el costo total de las refacciones de Adorni en el country Indio Cua de Exaltación de la Cruz: 245.929 dólares. Todo en efectivo. Sin una sola factura.
La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el portavoz presidencial y su esposa, Bettina Angeletti, tomó otro cariz con esta declaración. Los gastos confirmados en la obra, sumados a otros desembolsos ya relevados por los investigadores, superarían los ingresos declarados por el funcionario.
Las refacciones de Adorni: del porcelanato al jacuzzi
El presupuesto inicial era de 95.000 dólares. Contemplaba lo razonable: cambio de pisos por porcelanato, pintura, revestimiento exterior y reformas en la galería de una casa de 400 m² en buen estado estructural.
No obstante, la obra fue creciendo. Las ventanas estándar cedieron el paso a aberturas Renthaus por 33.000 dólares. La pileta original fue rellenada, reducida en profundidad y revestida con piedra Bali y mármol travertino. Una bomba de calor para climatizar el agua sumó 9.780 dólares. Una cascada, otros 3.500. Sin embargo, el detalle que más llamó la atención en tribunales fue el más pequeño: dos apoyacabezas para jacuzzi, a 90 dólares cada uno.
En el sector de la pileta se invirtieron 13.810 dólares adicionales. La parrilla insumió 6.500 y su frente, encargado a Fidel Inoxidables, otros 7.310. Asimismo, el césped y el sistema de riego superaron los 4.000 dólares.
La carpintería a medida fue otro rubro que escaló en varias etapas. Un primer pedido de 8.037 dólares. Luego, otro de 19.002. Después, bibliotecas y estantes por 7.500. Por último, un encargo final al carpintero Marcelo por 9.200 dólares más. En este sentido, la cocina también sumó lo suyo: la isla costó 4.900 dólares y los aires acondicionados e instalaciones, cerca de 4.000.
Sin contrato, sin facturas y todo en efectivo
Tabar fue contactado por Adorni en agosto de 2024 vía WhatsApp. El 14 de septiembre acordaron el inicio de los trabajos. No hubo contrato firmado, ni facturas, ni recibos de ningún tipo.
En todos los casos, el mecanismo fue el mismo. Adorni entregaba los dólares en mano en sumas redondas —30.000, 40.000, 20.000— y Tabar los distribuía entre proveedores y subcontratistas. El primer pago fue de 35.000 dólares, entregados personalmente en la casa. Por su parte, el último, de 20.929 dólares, cerró la cuenta al finalizar la obra en julio de 2025.
Tabar fue enfático ante los fiscales: ni él ni la mayoría de los proveedores emitieron comprobantes a nombre de Adorni o Angeletti.
El mensaje que Adorni no quería que trascendiera
Poco antes de su declaración testimonial, Adorni intentó comunicarse con Tabar mediante mensajes temporales de WhatsApp —aquellos que se autodestruyen— para ofrecerle ayuda o ponerlo en contacto con su equipo.
No obstante, el contratista, asesorado legalmente, rechazó el ofrecimiento y lo puso en conocimiento de los investigadores. Lejos de silenciar la causa, aportó fotos, renders, presupuestos, remitos y la planilla de Excel completa.
Bajo esta premisa, entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, Adorni y Angeletti también lo contactaron para coordinar trabajos en un departamento en Caballito, identificado como “Miró”. Los muebles encargados —mesas de comedor, vajilleros, racks de TV— también fueron abonados en efectivo y en dólares.
Así, todo quedó incorporado al expediente judicial. Las refacciones de Adorni dejaron registro, aunque ninguno de ellos fuera oficial.
Con La Nación
