
EMIRATOS ÁRABES UNIDOS, 4 de mayo de 2026.- El mar volvió a arder. Un nuevo ataque en el estrecho de Ormuz sacudió a los mercados energéticos este lunes, cuando un proyectil de origen desconocido alcanzó a un buque cisterna a 78 millas náuticas al norte de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos. No hubo heridos ni daño ambiental, pero la señal fue clara: la zona sigue siendo una caldera geopolítica.
La Agencia Británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO) confirmó que el impacto ocurrió a las 19.40 GMT del domingo. Por su parte, el organismo alertó a todos los buques que transiten la región para que extremen la precaución y reporten cualquier actividad sospechosa.
El ataque en el estrecho de Ormuz: segundo incidente en menos de 24 horas
El episodio no fue aislado. Horas antes, a las 11.30 GMT, varias embarcaciones pequeñas atacaron a un granelero frente a las costas de Sirik, en el suroeste de Irán, mientras navegaba hacia el norte del estrecho. En este sentido, la UKMTO acumula 46 informes de incidentes desde el 28 de febrero, cuando se inició el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Una veintena de ellos fueron catalogados como “actividades sospechosas”, incluyendo avistamientos y escuchas de proyectiles.
No obstante, el bloqueo no es total. Bajo esta premisa, las partes mantienen desde hace tres semanas un bloqueo selectivo del paso marítimo por el que circula, en tiempos de paz, alrededor del 20% de las energías fósiles que mueve el planeta.
Trump, el “Proyecto Libertad” y las negociaciones con Irán
En paralelo al fuego cruzado, la diplomacia intenta abrirse paso. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el domingo que las negociaciones con Teherán avanzan “muy bien” y que próximamente revisará la propuesta de paz enviada por el gobierno iraní. Asimismo, el republicano anunció el llamado “Proyecto Libertad”: un operativo de más de cien aeronaves, buques y drones con la participación de 15.000 militares, con el objetivo de liberar a los barcos atrapados en el estrecho.
El escenario, así, combina negociación y presión militar. Por su parte, la comunidad internacional sigue de cerca cada movimiento, consciente de que cualquier escalada en esta zona puede disparar el precio del petróleo a nivel global. El último ataque en el estrecho de Ormuz confirma que, mientras los diplomáticos hablan, los proyectiles siguen volando.
Con dw
