La petrolera Chevron envía 11 buques a Venezuela

Buque cisterna de Chevron en Venezuela (archivo). Imagen: Isaac Urrutia/REUTERS.

EE. UU., 6 de enero de 2026.- La empresa petrolera estadounidense Chevron ha despachado al menos once buques cisterna con destino a Venezuela. Los buques se dirigían a los puertos venezolanos de José y Bajo Grande para cargar crudo.

Esta información fue reportada por la agencia Bloomberg este martes 6 de enero de 2026. El envío se produce en un contexto de máxima tensión geopolítica, luego de la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.

Chevron posee una licencia especial que le permite ser la única petrolera con autorización para exportar crudo venezolano, a pesar del amplio régimen de sanciones internacionales. La flota actual supera en dos buques a la utilizada en el mes de diciembre.

Un portavoz de la compañía, consultado por la agencia EFE, se limitó a señalar que Chevron prioriza la seguridad de sus empleados y la integridad de sus operaciones. Reafirmó que actúan en cumplimiento de todas las leyes aplicables, pero declinó hacer comentarios sobre detalles comerciales específicos.

La operación enfrenta obstáculos considerables. Según los mismos datos de Bloomberg, al menos doce buques cisterna con rumbo a Venezuela se vieron forzados a retroceder recientemente. La causa fue la presencia disuasiva de buques militares estadounidenses en el Mar Caribe, haciendo cumplir un bloqueo naval.

Dicho bloqueo, ordenado por el presidente Donald Trump, ha tenido un impacto severo. Las exportaciones de petróleo venezolano colapsaron en diciembre, alcanzando su nivel más bajo en un periodo de 17 meses.

Trump ha sido explícito en sus objetivos. Ha declarado que Estados Unidos ejercerá control sobre Venezuela hasta garantizar una transición de gobierno. También prometió devolver los activos petroleros a empresas estadounidenses y ha amenazado con nuevas acciones militares si el nuevo gobierno liderado por Delcy Rodríguez no se ajusta a sus demandas.

El movimiento de los buques de Chevron representa, por tanto, una actividad comercial de alto riesgo. Se desarrolla en el estrecho margen entre una licencia excepcional y una estrategia de presión máxima, cuyo desenlace sigue siendo incierto.