Multinacionales dejan Argentina: caída histórica de inversión

Buenos Aires, 15 de diciembre de 2025.- Por primera vez desde 2003, Argentina registra un saldo negativo en su inversión extranjera directa (IED). Entre enero y noviembre de 2025, la salida neta de fondos alcanzó los USD 1.521 millones, según los datos del Banco Central (BCRA). Este resultado marca un quiebre significativo en la tendencia histórica de la IED, que había mostrado cifras positivas en los años previos. En el periodo analizado, no solo se observa una caída nominal, sino también un cambio estructural en el flujo de capitales hacia el país.

La caída en la inversión extranjera es el reflejo de un proceso de desinversión empresarial en sectores clave, como energía, banca y consumo masivo, impulsado por factores tanto globales como locales. Entre las principales razones se incluyen cambios en la estrategia internacional de las casas matrices, la incertidumbre económica en Argentina y la complejidad del entorno regulatorio.

El Caso de Profertil y la Transferencia de Empresas con Capital Extranjero

Un ejemplo claro de esta tendencia es el cierre de la venta de Profertil, una de las principales productoras de fertilizantes del país. La operación, que implicó el traspaso del 50% de la empresa de la canadiense Nutrien a compradores locales, es solo uno de los muchos movimientos en la escena corporativa argentina, donde las firmas extranjeras están reduciendo su presencia.

De acuerdo con un informe del BCRA, entre 2016 y 2019, la IED en Argentina promedió USD 3.235 millones anuales. Sin embargo, este promedio cayó a USD 953 millones entre 2020 y 2023. En 2025, la tendencia negativa se acentuó, reflejando una reversión en el flujo de capitales.

Sectores clave: Energía, consumo y telecomunicaciones

El sector energético es uno de los más afectados. Compañías como ExxonMobil y Petronas han iniciado la venta de activos en la región de Vaca Muerta, mientras que TotalEnergies y Equinor también han explorado opciones similares en Neuquén. Las decisiones de estas multinacionales responden a la necesidad de adaptarse a nuevos entornos regulatorios y de búsqueda de eficiencia global.

Por otro lado, en el sector de consumo masivo, la filial local de Procter & Gamble (P&G) ya ha concretado su salida, con la venta de su operación a Newsan, un grupo argentino. En el ámbito de las telecomunicaciones, Telefónica de España vendió su unidad argentina a Telecom Argentina en una operación valuada en USD 1.245 millones. Estos movimientos son parte de un patrón más amplio de desinversión por parte de empresas extranjeras.

Factores que impulsan la desinversión

Las causas de este fenómeno son diversas. Además de los factores internacionales, como los cambios estratégicos de las casas matrices, los desafíos locales son clave. La incertidumbre económica, las restricciones cambiarias y las dificultades para girar utilidades son algunas de las razones que explican la salida de capitales. El malestar con el marco institucional y las reglas de juego en Argentina también ha sido citado por varias fuentes empresariales.

La respuesta del Gobierno: El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)

En respuesta a este panorama, el gobierno de Javier Milei lanzó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de restaurar la confianza y atraer proyectos de capital. Si bien la medida logró desacelerar la tendencia de desinversión, no ha sido suficiente para revertir el flujo de ventas hacia grupos de control local. En el primer semestre de 2025, el 42% de las fusiones y adquisiciones en Argentina involucraron compradores internacionales, pero la mayoría de los activos vendidos pasaron a manos de compañías locales.

Impacto a futuro: Menor flujo de capitales al país

Este cambio en la IED representa un hito en la historia económica reciente de Argentina. A medida que las multinacionales reducen su exposición, el saldo negativo de la IED refleja la pérdida de activos de empresas extranjeras. Esta tendencia podría continuar en los próximos años, con una mayor concentración del mercado en manos de actores nacionales, lo que afectará el flujo de capitales internacionales hacia el país.

El informe del BCRA destaca la magnitud de esta reversión, señalando que el saldo negativo de la IED en 2025 es el primero en 22 años. A medida que se acumulan más operaciones de desinversión, Argentina experimenta un cambio estructural en su dinámica económica, con un impacto significativo en el flujo de divisas y en la estructura empresarial del país.