
Buenos Aires, 15 de diciembre de 2025.- El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha reafirmado su política cambiaria y monetaria, a pesar de las crecientes críticas provenientes del mercado financiero. En una presentación titulada “Argentina 2025: superando el cisne negro, se ratifica la fortaleza del régimen económico”, Vladimir Werning, vicepresidente de la entidad, subrayó que las principales fuentes de inestabilidad económica en el país son las elecciones, y no tanto la política de compra de reservas ni el desarme de las Letras de Liquidez (LEFIs), medidas que algunos analistas han vinculado con las tensiones observadas desde julio en los mercados cambiario y de tasas de interés.
De acuerdo con la publicación del diario Ámbito de este lunes, el principal eje de la exposición de Werning fue señalar que la incertidumbre deriva principalmente del escenario electoral, más que de las políticas económicas aplicadas hasta ahora.
Respuesta a las críticas del mercado: La compra de reservas no es prioritaria.
Werning salió al cruce de las voces en la city financiera que reclaman una mayor acumulación de reservas como una estrategia para fortalecer la posición del BCRA, no solo frente a las turbulencias electorales, sino también ante posibles shocks externos. Para muchos actores del mercado, la banda cambiaria sin un respaldo robusto de reservas resulta frágil, especialmente cuando el tipo de cambio se utiliza como ancla nominal.
El BCRA ha defendido su enfoque al sostener que la banda cambiaria cumplió su función de amortiguar el impacto del shock electoral y contener las expectativas de devaluación. Sin embargo, los contratos de futuros del dólar reflejan una creciente incertidumbre. Mientras las cotizaciones para los primeros meses de 2025 se mantienen alineadas con los límites superiores del esquema, desde mediados de 2026 se prevé que los valores podrían superar esa referencia.
Los desafíos en materia de reservas: Opiniones del FMI y la City
El tema de las reservas es uno de los puntos más delicados de la discusión. Según el reconocido analista Miguel Kiguel, “el tipo de cambio puede seguir siendo el ancla siempre y cuando la sociedad mantenga su confianza en su estabilidad”. Sin embargo, advirtió que si esa confianza se erosiona, el BCRA se vería obligado a adoptar una postura más contractiva en su política monetaria, como ya ocurrió en octubre pasado.
Este diagnóstico es compartido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en noviembre señaló que Argentina necesitará ser más ambiciosa en sus esfuerzos por acumular reservas. Según Julie Kozack, portavoz del FMI, aumentar las reservas será clave para enfrentar futuros shocks y mejorar el acceso de Argentina a los mercados internacionales.
A pesar de los esfuerzos por incrementar las reservas, la situación sigue siendo compleja. Las reservas internacionales brutas rondan los 42.000 millones de dólares, pero las reservas netas, descontando swaps y otros ítems, permanecen en territorio negativo, alcanzando los 15.500 millones de dólares. Esto deja al gobierno en una posición delicada y ha generado expectativas de que Argentina solicitará un “waiver” (flexibilización de metas) ante el FMI, ya que cumplir con los objetivos actuales parece una tarea casi imposible.
La remonetización como condición para acumular reservas
En defensa de su estrategia, el Gobierno insiste en que la remonetización es el proceso necesario para permitir la acumulación de reservas. Durante un evento en noviembre, Santiago Bausili, presidente del Banco Central, explicó que el ritmo de acumulación de reservas está directamente vinculado al proceso de remonetización. Según Bausili, no se puede esperar un aumento en las reservas sin antes generar un ciclo virtuoso de crecimiento económico, que incluirá una recuperación de la demanda de pesos en la economía.
“La acumulación de reservas será una consecuencia del éxito del programa económico, no su motor. Eso es lo que se ha visto en todos los programas de estabilización exitosos”, aseguró Bausili. A su juicio, la prioridad no debe ser acumular reservas a cualquier costo, ya que eso podría poner en riesgo la estabilidad económica a largo plazo.
Perspectivas y desafíos para el futuro
El debate sigue centrado en cómo equilibrar la remonetización, la compra de reservas y el crecimiento económico. Aunque algunos analistas de la city sugieren que un tipo de cambio más alto podría fortalecer las reservas, el Gobierno se resiste a adoptar esa estrategia, argumentando que un ajuste de este tipo podría afectar la estabilidad económica.
Con un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) estimado en un 5% para este año, el contexto económico sigue siendo frágil. La recuperación de la economía no parece ser tan robusta como se esperaba, lo que podría ralentizar el proceso de remonetización y dificultar la acumulación de reservas.
Conclusión
El BCRA continúa defendiendo su enfoque y relativiza la urgencia de la compra de reservas, mientras el mercado y el FMI presionan por medidas más rápidas y efectivas. En el futuro cercano, la capacidad del Gobierno para manejar la política cambiaria y monetaria será clave para evitar nuevas tensiones económicas, especialmente en un año electoral. La incertidumbre persiste, y la comunidad financiera sigue vigilante ante la posibilidad de un ajuste en el esquema cambiario y la acumulación de reservas.
Con Ámbtio
