
Buenos Aires, 4 de octubre de 2025 (Mi Periódico).- MiPeriódico entrevistó esta mañana a dos vecinas del barrio Churruca que están en pie de guerra contra un microbasural ilegal que crece a pocos metros de sus casas, sobre la calle Miramar entre Soldado Caballero y Río Negro, en el partido de Tres de Febrero.
El basural —consolidado por años de abandono estatal— se ha convertido en una verdadera amenaza sanitaria y de seguridad. María y Mónica, vecinas del barrio, denuncian que el lugar es utilizado para el vuelco constante de residuos de todo tipo: desechos domiciliarios, restos de carne, animales muertos y hasta autopartes.
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La situación, aseguran, es insostenible. “Las ratas son más grandes que los gatos de nuestras casas”, dice María. “Vienen camiones, carreros, carniceros… tiran basura como si esto fuera tierra de nadie”, agrega Mónica. Ambas afirman que hicieron múltiples reclamos al municipio sin recibir una respuesta concreta, a pesar de que existe una orden judicial que obliga al gobierno local a intervenir.
Pero la basura no solo representa un problema ambiental. El microbasural se encuentra sobre un corredor escolar y obliga a las familias a modificar sus recorridos por miedo a la inseguridad, al mal olor y a los riesgos sanitarios. “Mi nieta ya no puede bajar en la esquina. La combi la deja a varias cuadras porque no se puede pasar por acá”, cuenta Mónica.
El reclamo de las vecinas también apunta a la inacción del sistema de videovigilancia municipal. “Tiran la basura justo frente a las cámaras del municipio y nadie hace nada. Es como si estuvieran de adorno”, expresa María, visiblemente molesta.
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María asegura además que le escribió directamente al intendente Diego Valenzuela para exigir una solución. La respuesta fue desconcertante: le indicaron que ella debía “educar a los vecinos”. Indignada, responde: “Yo trabajo todo el día. ¿Cómo voy a salir a pelear con los carreros? No es mi función. El responsable es él.”
Que le digan a la gente que “se eduque y pelee con los carreros” viene a ser una forma de lavarse las manos y trasladar la responsabilidad a los vecinos, cuando en realidad el municipio y el intendente deberían garantizar la limpieza y el control.
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Las cámaras de seguridad, las zanjas abiertas por el paso de maquinaria pesada, los autos abandonados y el olor penetrante terminan de pintar un cuadro de total abandono. “Esto está fuera de control. Hay chicos, hay personas con riesgo, y no se puede vivir así”, advierten.
El mensaje para el intendente Valenzuela fue claro:
“La responsabilidad es suya. Erradique YA este microbasural. Estamos cansadas de vivir rodeadas de basura, inseguridad y enfermedades.”
