“Sigue funcionando”: la revolución de los fármacos que cambiaron vivir con cáncer

Paciente oncológica que logra vivir con cáncer gracias a fármacos dirigidos y terapias personalizadas
Cathy Smithwick posa en un jardín del norte de California, California, EE. UU., el 29 de abril de 2026. Cathy Smithwick/Imagen cedida a través de REUTERS.

7 de junio de 2026.- “A mí todavía me funciona”. Con esa frase, Michelle Vacca resume casi diez años de convivencia con cáncer de pulmón. Tiene 59 años, participa en un ensayo clínico experimental y el último fin de semana fue a un concierto de K-pop. Vivir con cáncer, para una generación creciente de pacientes, dejó de ser una contradicción.

Los avances en fármacos dirigidos —medicamentos que atacan la huella genética específica de cada tumor— están redefiniendo lo que significa un diagnóstico oncológico en el siglo XXI.

Vivir con cáncer: los números detrás de la transformación

Los datos son contundentes. La Sociedad Americana del Cáncer estima que 18 millones de estadounidenses han padecido cáncer. Asimismo, un número récord de 7 de cada 10 pacientes sobrevive hoy al menos cinco años desde el diagnóstico. En la década de 1970, esa proporción era menor a la mitad.

En este sentido, la reunión de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), celebrada recientemente en Chicago, presentó datos que refuerzan esa tendencia: las muertes por cáncer en personas de entre 15 y 49 años cayeron un 25% desde 1990. Por su parte, los ensayos de nuevos fármacos mostraron resultados prometedores en cánceres de páncreas, piel y sangre.

No obstante, el avance tiene límites. Menos de un tercio de los fármacos oncológicos aprobados en los últimos años demostró prolongar efectivamente la esperanza de vida. “Nos ha llevado décadas comprender realmente la biología del cáncer”, reconoció Rebecca Siegel, jefa de investigación de vigilancia del grupo oncológico.

De Silicon Valley al Himalaya: pacientes que no detuvieron su vida

Cathy Smithwick tiene 67 años y lleva más de dos décadas con diagnósticos oncológicos. Primero cáncer de mama, en 2005. Luego cáncer de ovario, detectado tras una cirugía en 2010. Bajo esta premisa, cada vez que un medicamento dejó de funcionar, los médicos buscaron otro marcador genético y ajustaron el tratamiento.

En noviembre pasado realizó una caminata de 6,4 kilómetros en el Himalaya de Bután. Este verano viaja por cuarta vez a Kenia. “Mientras tanto, yo sigo con mi vida”, dijo.

Su caso ilustra una lógica que los especialistas llaman terapia secuencial: si el tumor desarrolla resistencia a un fármaco dirigido, la exposición previa a ese tratamiento puede volver al paciente más sensible a la quimioterapia tradicional. “Así es como se da la situación de los pacientes que viven con cáncer”, explicó el Dr. Vincent Chung, especialista en cáncer de páncreas de City of Hope.

Vacca, por su parte, nunca fumó. Su cáncer de pulmón apareció casi por casualidad, en una radiografía de rutina. Una biopsia reveló una mutación conocida como inserción EGFR 20, presente en apenas el 2% de los cánceres de pulmón. Hace tres años ingresó a un ensayo clínico con el fármaco experimental CLN-081. Sin efectos secundarios significativos, sigue trabajando como administradora de oficina en el condado de Orange, California.

El futuro: perfiles genómicos completos para cada tumor

Asimismo, los especialistas anticipan que el modelo de tratamiento seguirá evolucionando hacia una personalización total. La Dra. Julie Gralow, directora médica de ASCO, fue directa: “Vamos a tener que analizar el perfil genómico completo de cada cáncer”.

En ese camino, opciones como el daraxonrasib —desarrollado por Revolution Medicines y dirigido a una variante del gen RAS— abren nuevas posibilidades para pacientes que agotaron los tratamientos estándar.

No obstante, el cáncer seguirá siendo, previsiblemente, la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardíacas. Lo que cambia es el tiempo y la calidad de vida dentro de ese diagnóstico. Vivir con cáncer, hoy, puede significar viajar, trabajar y escuchar música en vivo. Para millones de pacientes, eso ya es una victoria.

Con Reuters