
WASHINGTON, EE. UU., 4 de junio de 2026.- Las aguas del Pacífico oriental volvieron a ser escenario de violencia. Las fuerzas armadas de Estados Unidos atacaron una lancha que navegaba en aguas internacionales y confirmaron la muerte de sus dos tripulantes, en el marco de la operación Lanza del Sur, el plan antinarcóticos que Washington lanzó en agosto de 2025.
El Comando Sur difundió en su cuenta oficial de X el video del impacto: un proyectil a alta velocidad alcanza la embarcación en plena mar. La embarcación, según las autoridades estadounidenses, estaba vinculada al narcotráfico.
La operación Lanza del Sur suma más de 200 muertos en diez meses
Las dos víctimas de este nuevo ataque se suman a un conteo que ya supera los 200 muertos acumulados desde el inicio del plan. En casi diez meses de operaciones, el promedio ronda los tres ataques semanales, distribuidos entre distintos puntos del Caribe y el Pacífico oriental.
El Gobierno de Estados Unidos sostiene que los objetivos son embarcaciones vinculadas a redes catalogadas como organizaciones terroristas o criminales transnacionales. Esa clasificación, argumentan, justifica el uso de fuerza militar en lugar de operaciones policiales convencionales.
No obstante, el alcance del operativo va más allá del narcotráfico. Las mismas unidades desplegadas en estos ataques participaron, el 3 de enero pasado, en la misión que capturó al presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas.
Derechos humanos cuestionan la transparencia de los ataques
En este sentido, la ofensiva genera creciente preocupación en organismos internacionales. Tanto Human Rights Watch como Amnistía Internacional alertaron sobre la ausencia de verificaciones independientes: no hay confirmación externa sobre la identidad de los fallecidos ni sobre su real vinculación con redes de narcotráfico.
Bajo esta premisa, las organizaciones cuestionan la legalidad de los ataques y advierten que la falta de transparencia alimenta dudas sobre el marco jurídico que los sustenta. Por su parte, Washington no ha respondido públicamente a esos señalamientos.
La escalada de las últimas semanas mantiene en alerta a las organizaciones de derechos humanos. Cada nuevo ataque en el Pacífico o el Caribe reaviva el debate sobre los límites del uso de fuerza militar fuera del territorio estadounidense, sin control judicial ni rendición de cuentas independiente. La operación Lanza del Sur acumula muertos, pero también acumula preguntas sin respuesta.
