Costa Rica tiene nueva presidenta: Laura Fernández jura y anuncia mano dura

Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, durante la ceremonia de jura en el Estadio Nacional de San José.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, habla en su ceremonia de investidura para el periodo 2026-2030, este 8 de mayo de 2026, en el Estadio Nacional de San José (Costa Rica). EFE/ Jeffrey Arguedas.

SAN JOSÉ, 8 de mayo de 2026.- Este viernes, el juramento de Laura Fernández como presidenta de Costa Rica marcó un hito histórico. Con 39 años, juró ante la Asamblea Legislativa en el Estadio Nacional de San José e inició su mandato 2026-2030 con una promesa clara: reformar el Estado en profundidad y aplicar mano dura contra el crimen organizado.

La ceremonia tuvo un simbolismo especial. Por primera vez en la historia del país centroamericano, una mujer juramentó a otra como gobernante. Fue la presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, quien tomó el juramento a Fernández, del derechista Partido Pueblo Soberano.

Laura Fernández, presidenta de Costa Rica: reforma profunda y nueva república

Fernández no llegó sola al poder. Se definió como la heredera política de Rodrigo Chaves, presidente saliente y su mentor, quien impulsó durante los últimos cuatro años una forma de gobernar enfocada en resultados. Bajo esta premisa, la nueva mandataria apuntó alto desde el primer discurso.

“La reforma que necesitamos es profunda y la vamos a impulsar sin miedo, sin vacilaciones, con resolución”, afirmó ante miles de presentes y delegaciones de 71 países y 18 organismos internacionales.

En este sentido, Fernández habló de construir una “tercera república”. Se trata de un concepto que en Costa Rica remite a una transformación equivalente a la que ocurrió tras la guerra civil de 1948 y la Constitución de 1949. Su propuesta apunta a modernizar instituciones, agilizar la democracia y exigir que todos los poderes del Estado rindan cuentas a la ciudadanía.

Ferviente católica, liberal en lo económico y conservadora en lo social, su primera decisión oficial fue simbólica: encomendar el nuevo gobierno a Dios.

Megacárcel y mano dura: el modelo Bukele llega a Costa Rica

No obstante, el pasaje más resonante del discurso fue su promesa de seguridad. Fernández anunció la construcción de una megacárcel para 5.000 presos inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, junto con la creación de un Centro de Control y Comando de seguridad para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.

“A las madres que han perdido a sus hijos les digo que su dolor no me es ajeno. Aplicaré una respuesta de mano dura que es lo que ustedes esperan y merecen”, expresó con contundencia.

Por su parte, advirtió que esas medidas no alcanzarán si el Poder Judicial no acompaña. “No servirán de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos”, disparó, apuntando contra lo que llamó la cultura del “pobrecito”.

Asimismo, aclaró que su gobierno respetará los derechos humanos y que la lucha contra el crimen será un trabajo conjunto entre poderes.

Una ceremonia con mirada internacional

El traspaso de poderes reunió a representantes de alto nivel de todo el mundo. Entre los presentes estuvieron el rey de España Felipe VI y los presidentes de Guatemala, Honduras, Panamá, Chile, Israel y República Dominicana, entre otros.

La presencia internacional reflejó el peso regional del evento. Costa Rica consolida así su imagen como una democracia estable en una región convulsionada, aunque con nuevos desafíos de seguridad que la flamante presidenta Costa Rica, Laura Fernández, deberá enfrentar desde el primer día de gestión.