
BUENOS AIRES, 27 de marzo de 2026.- El respaldo de Javier Milei a Manuel Adorni se intentó mostrar con fotos festivas y sonrientes después de la convulsionada conferencia de prensa del jueves, donde el funcionario debía aclarar el pago de sus viajes y su patrimonio. Sin embargo, en la sala de máquinas Santiago Caputo bramaba porque Adorni se salió del libreto y quedó ofuscado y en un enfrentamiento abierto con los periodistas. En este sentido, el resultado fue justo lo contrario a lo que le había aconsejado el propagandista estrella del Gobierno para exhibir aplomo en lugar de ofuscación.
Según iProfesional, Santiago Caputo se había reunido en reiteradas ocasiones con el jefe del Gabinete ahora acorralado por pagos de viajes que no pudo explicar y patrimonios que no quiso exhibir. No obstante, el autodenominado “Mago del Kremlin” le dijo a Adorni que tenía que “mostrarse tranquilo, relajado, y tratar bien a los periodistas”. Asimismo, la personalidad y el nerviosismo le jugaron una mala pasada al funcionario, lo que provocó que Caputo estuviera “re caliente” porque nada salió acorde al plan original.
Lo peor es que Caputo quiere ayudar a Adorni porque quiere que permanezca como jefe de Gabinete, ya que a través de María Ibarzabal Murphy, Caputo maneja la administración de empresas como YPF, Banco Nación y AySA. Por su parte, Adorni decidió ser Milei e increpar a sus interlocutores, aunque el presidente nunca hizo una conferencia de prensa de este tipo. Bajo esta premisa, en el Gobierno quedaron conformes con los anuncios de los 60 pliegos de jueces, pero enojados por el enfrentamiento con los periodistas que le jugó en contra.
El respaldo de Javier Milei a Manuel Adorni y la estrategia oficial
El respaldo de Javier Milei a Manuel Adorni se dio mientras en Comodoro Py declaraba el piloto Agustín Issin Hansen y complicaba su situación con documentación sobre el vuelo a Punta del Este. En este contexto, Adorni redoblaba sus esfuerzos para retomar el control de la agenda pública y dejar atrás las revelaciones sobre sus propiedades. Asimismo, cuatro funcionarios acudieron en su auxilio: recibió a Patricia Bullrich, Juan Bautista Mahiques, Sandra Pettovello y Diego Santilli en un raid de reuniones hiperactivas en la Casa Rosada.
Este viernes, Adorni y los Milei se mostrarán junto a Pettovello en la inauguración de un centro de formación de Capital Humano.
La reaparición conjunta llega después de semanas en las que Adorni tuvo fuerte exposición por sus viajes y debió dar explicaciones públicas. Con este gesto, el Gobierno busca reposicionarlo en un rol activo y enfocado en la gestión.
Esta estrategia busca escenificar un nuevo apoyo para el jefe de ministros, quien quedó en el centro de la escena por los viajes de su esposa, Bettina Angeletti, y la compra de dos nuevas propiedades. Bajo este escenario, LA NACION confirmó que la pareja sumó una casa en el country Golf Indio Cua y un departamento en Caballito desde que asumió en la función pública. Asimismo, el piloto Hansen aportó facturas a nombre de Marcelo Grandío, el periodista amigo de Adorni que pagó el vuelo de regreso sin haber viajado en él.
Las contradicciones que el Gobierno no pudo explicar
El respaldo de Javier Milei a Manuel Adorni se mantuvo firme incluso frente a las suspicacias que despertó el encuentro con Patricia Bullrich, con quien Adorni podría rivalizar electoralmente en 2027. No obstante, ambos compartieron mensajes de apoyo en redes sociales tras conversar sobre la agenda legislativa del Congreso. Asimismo, el Gobierno anunció el envío de 62 pliegos de jueces al Senado, una maniobra que buscó desplazar el eje de la discusión pública fuera de las denuncias patrimoniales y judiciales que acosan al vocero.
Finalmente, en la conferencia que Adorni preparó durante días, no pudo exhibir facturas que certificaran cómo él mismo le pagó a Grandío los viajes mencionados. Sobre sus bienes, ratificó que vive en Caballito y mencionó una donación de su abuela, pero evitó precisar sobre la casa en Martínez o el country en Exaltación de la Cruz. En conclusión, el argumento de que es un “tema privado” dejó más dudas que certezas en un Gobierno obsesionado con el control del mensaje. El episodio encendió una señal de alerta: cuando el libreto se rompe, el poder queda a la intemperie.
ct/La Nación/Iprofesional/NA
