
BUENOS AIRES, 21 de marzo de 2026 (Mi Periódico).- Una mujer (42) resultó herida esta mañana en un violento choque en el Metrobús R8. La víctima aguardaba la luz verde al volante de su Renault Kangoo. El siniestro ocurrió a la altura de la calle Las Gardenias, en Loma Hermosa. En ese momento, un camión de la empresa Lusa la embistió desde atrás.
Tras el fuerte impacto, el vehículo Renault salió despedido hacia adelante fuera de control. El rodado recorrió unos 150 metros y terminó sobre el carril exclusivo. En su trayectoria, la camioneta pasó por encima de los cordones separadores de carriles. La conductora permaneció dentro del habitáculo hasta que llegó la asistencia médica.
Peritajes y demoras tras el choque en el Metrobús R8
Las autoridades buscan establecer la mecánica del accidente basándose en los peritajes y el relato de los testigos. En este sentido, la ambulancia trasladó a la herida a un nosocomio dentro del municipio. Según los primeros testimonios, el camión circulaba a una velocidad inadecuada. Algunos testigos indican que el chofer realizó una mala maniobra que llevó al choque en el Metrobús R8.

Personal policial del Comando de Patrullas San Martín trabajó en el lugar. El tránsito en sentido a la rotonda de la Ruta Provincial 4 quedó cerrado. La restricción afectó al carril reservado al transporte público de pasajeros en esa zona. El vehículo recolector, un Mercedes Benz tipo “cola de pato”, quedó a disposición de las autoridades intervinientes.
Reclamos vecinales en San Martín y Tres de Febrero
Este nuevo siniestro vuelve a poner el foco en la velocidad de estos camiones. Habitualmente, se los ve circular más allá de los límites permitidos en zonas urbanas. Esta situación se repite no solo en San Martín, sino también en los distritos vecinos. En este sentido, las quejas de vecinos de Tres de Febrero sobre la avenida Benito Pérez Galdós, en Pablo Podestá, se multiplican.
Según los relatos vecinales, en ocasiones los camiones corren carreras en plena vía pública. Esta situación ocurre por la falta de controles estatales que los vecinos califican como inexistentes. Es una verdadera catástrofe que la falta de vigilancia derive en colisiones violentas. El choque en el Metrobús R8 refleja una problemática de seguridad vial que requiere soluciones urgentes.
Fue un golpe brutal, pero la brutalidad se expresó en movimiento, no en aplastamiento.
Para impulsar un auto detenido a 150 metros, y además hacerlo pasar por arriba de los cordones separadores de carriles, la energía transferida fue enorme. El vehículo adquirió una velocidad de varias decenas de kilómetros por hora en una fracción de segundo. Eso es, sin duda, un impacto de gran violencia.
Lo que ocurre es que, al no haber obstáculo adelante, toda esa energía se transformó en desplazamiento. El auto no tuvo que detenerse contra nada; incluso los cordones los “saltó” por la inercia, sin que eso representara un frenado brusco. Por eso los daños estructurales quedaron limitados casi exclusivamente a la zona de impacto trasero.
En términos físicos: fue un golpe de alta energía, pero con una disipación gradual y prolongada en el espacio. Por eso el resultado fue un vehículo desplazado 150 metros y pasando por encima de obstáculos, no un vehículo destruido.
