Morosidad bancaria: más del 9% de las familias argentinas no paga

Familias argentinas afectadas por morosidad bancaria y deudas

BUENOS AIRES, 22 de febrero de 2026.- La morosidad bancaria en Argentina vuelve a encender las alarmas: más del 9% de las familias enfrenta dificultades para cumplir con sus deudas. Al cierre de 2025, el índice general de mora en créditos al sector privado alcanzó el 5,5%, confirmando una tendencia ascendente sostenida.

Según datos oficiales del Banco Central (BCRA) el deterioro es desigual y afecta con mayor intensidad a los hogares. Mientras que la mora en empresas se mantuvo en un moderado 2,5%, los préstamos a personas físicas treparon al 9,3%.

Impacto de la deuda en los hogares

El incremento de la morosidad bancaria se concentra principalmente en créditos personales y prendarios. Durante el año pasado, el financiamiento a las familias creció significativamente dentro de los balances bancarios, lo que elevó también la exposición al riesgo.

Entre los factores que presionan la capacidad de pago de los trabajadores se destacan las tasas de interés aún altas, la inflación sostenida y la falta de recomposición salarial. A pesar de la mora, el crédito al sector privado registró un aumento real del 36,9%, combinando pesos y dólares.

Impacto de la morosidad bancaria en entidades no bancarias

El BCRA advierte que, aunque la mora en bancos tradicionales sigue por debajo de los picos de crisis anteriores, la situación empeora fuera del circuito formal. En entidades no bancarias, como cooperativas, mutuales y financieras de consumo, la irregularidad en los pagos alcanza un alarmante 22,8%, afectando principalmente a los sectores más vulnerables que no acceden al sistema bancarizado.

Cambios en el financiamiento y crédito privado

El aumento de la morosidad coincide con un cambio profundo en los balances bancarios, impulsado por la gestión económica de Javier Milei. Actualmente, el crédito a empresas y familias representa el 43,9% del activo total de las entidades financieras, superando al financiamiento al sector público (Leliqs, pases y bonos del Tesoro), que había sido la principal fuente de rentabilidad durante el gobierno de Alberto Fernández.