
BUENOS AIRES, 16 de abril de 2026.- La quiebra de SanCor quedó al borde de concretarse tras la decisión de la cooperativa láctea de solicitar su propia liquidación judicial, luego de admitir que no logró revertir su crisis económica ni operativa.
En este sentido, la presentación fue realizada ante el juez Marcelo Gelcich, en Rafaela, aunque aún no figura formalmente en el expediente debido a que se efectuó sobre el cierre de la jornada. Hasta el momento, la empresa no emitió un comunicado oficial ni respondió consultas.
Por su parte, fuentes cercanas al caso indicaron que la compañía consideró inviable continuar bajo concurso preventivo. La firma argumentó que no pudo recomponer ingresos ni acceder al crédito, además de enfrentar falta de capital de trabajo y una estructura de costos insostenible.
Asimismo, la presión de acreedores y la imposibilidad de presentar una propuesta de pago viable terminaron por empujar la decisión final.
Quiebra SanCor: deuda millonaria y caída productiva
Según datos verificados en la causa judicial, la cooperativa acumula una deuda cercana a los US$120 millones, además de más de $40.000 millones. El proceso incluyó la validación de acreencias de 1519 acreedores sobre un total de 2702 denunciados.
No obstante, el deterioro no es reciente. Desde 2017, la empresa atravesó un declive sostenido que redujo su capacidad productiva de unos 4 millones de litros diarios a menos de 500.000.
Bajo esta premisa, también se desprendió de marcas emblemáticas y cerró varias plantas. A esto se sumó un conflicto sindical de ocho meses con trabajadores de Atilra que profundizó la crisis. Actualmente, la firma mantiene unos 850 empleados.
Factores políticos y decisiones que marcaron el rumbo
Asimismo, la historia reciente de la cooperativa estuvo atravesada por decisiones políticas. En 2006, una asociación con Adecoagro fue frenada tras la intervención del entonces presidente Néstor Kirchner.
A cambio, Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Chávez, otorgó un crédito por US$80 millones que luego fue cancelado con exportaciones de leche en polvo. Años después, la empresa vendió activos a Adecoagro, actualmente controlado por el grupo cripto Tether.
En tanto, en diciembre pasado, el juez Gelcich designó a una coadministradora tras cuestionamientos a la gestión, en un contexto donde ya se evidenciaba la insolvencia estructural de la compañía.
El rol de Atilra y el futuro de la marca
Por otro lado, el gremio Atilra confirmó el pedido de quiebra y sostuvo que la empresa se encuentra en un estado de cesación de pagos definitivo. Según su secretario general, Héctor Ponce, la firma adeuda ocho meses de salarios, además de aguinaldos.
En este marco, el sindicato señaló que la actividad se sostiene en parte con recursos propios y asistencia a los trabajadores, incluyendo servicios de salud.
No obstante, desde el gremio plantearon que la quiebra no debe interpretarse como un final, sino como el inicio de una nueva etapa para la marca. Consideran que, sin las estructuras actuales, SanCor podría reactivarse sobre la base de la calidad de sus productos y el trabajo de sus empleados.
Finalmente, mientras se espera la resolución judicial, trascendió que se convocará a una asamblea de productores para ratificar la decisión. Así, la quiebra de SanCor marca un punto de inflexión en la historia de una de las cooperativas más emblemáticas del país.
Con La Nación
