
BUENOS AIRES, 18 de febrero de 2026.- Tras ocho décadas de trayectoria industrial, el cierre de Fate se consolidó como una de las noticias más impactantes para el sector productivo argentino al confirmarse el despido de sus 920 empleados. La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, decidió liquidar la totalidad de su negocio y clausurar la emblemática planta ubicada en la localidad de Virreyes, partido de San Fernando.
Esta determinación no responde a un concurso de acreedores ni a un proceso preventivo de crisis. Por el contrario, la firma que lidera Javier Madanes —también principal accionista de Aluar— optó por una liquidación final y directa. Según fuentes cercanas a la conducción de la empresa, se cumplirá con el pago total de las indemnizaciones y obligaciones pendientes con proveedores y entidades bancarias.
El cierre de Fate y el impacto de las importaciones chinas
La crisis de competitividad fue el factor determinante que precipitó el final de la histórica Fábrica Argentina de Telas Engomadas. Desde el entorno de la presidencia señalaron que la compañía arrastraba pérdidas económicas desde hace 30 años. No obstante, la reciente apertura económica y la masiva llegada de neumáticos provenientes de China tornaron la situación operativa en algo insostenible para la estructura local.
En mayo de 2024, la empresa ya había advertido sobre esta fragilidad al desvincular a 97 operarios por una caída estrepitosa en la competitividad exportadora. En aquel entonces, el Directorio denunció asimetrías escandalosas en el comercio exterior. Por lo tanto, el costo de producción en Argentina terminó siendo significativamente más alto que el de las cubiertas fabricadas en otras regiones del mundo.
Además de la presión externa, la firma enfrentó obstáculos internos severos durante los últimos años de gestión. Entre ellos, mencionaron una excesiva carga impositiva y constantes restricciones cambiarias para adquirir insumos básicos. Por otra parte, la alta conflictividad gremial con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna) marcó un punto de quiebre en la relación laboral.
Un predio industrial de dimensiones históricas
La planta de San Fernando posee una superficie de más de 157.000 metros cuadrados cubiertos dentro de un predio de 40 hectáreas. Esta instalación tenía una capacidad productiva superior a los 5 millones de unidades anuales. En consecuencia, el cese de operaciones deja un vacío inmenso en el entramado industrial de la provincia de Buenos Aires y en la cadena de suministros nacional.
La noticia llega meses después de que se registrara un récord histórico de importaciones en el sector. Solo en mayo de 2025, ingresaron al país más de 860.000 cubiertas extranjeras, la cifra más alta en las últimas dos décadas. En conclusión, el fin de la marca nacida en 1940 representa el cierre de un ciclo para la industria nacional de caucho y un duro golpe al empleo calificado.
(ct/infobae)
