
17 de septiembre de 2026.- El repliegue en el Pacífico que propone un informe de Defense Priorities consolidaría a China en la región y preocupa a los aliados de larga data de Estados Unidos en el Indopacífico. Así lo advierten especialistas consultados por DW tras la publicación del documento.
El texto, elaborado por Jennifer Kavanagh, investigadora principal y directora de análisis militar de la fundación, insta a Washington a “reducir sus compromisos de defensa” en esa región. En concreto, propone poner fin a las alianzas de defensa mutua con Corea del Sur, Japón, Australia y Filipinas.
Qué propone el informe sobre el repliegue en el Pacífico
El documento recalca que la prioridad de Washington es defender el territorio estadounidense y salvaguardar el acceso a mercados económicos y rutas comerciales clave. Según el análisis, ese objetivo se lograría mejor retirando la presencia militar en la “primera cadena de islas”, que se extiende desde Okinawa, en el sur de Japón, pasando por Taiwán, hasta Filipinas.
Kavanagh escribe que las fuerzas estadounidenses deberían reducirse y trasladarse a la “segunda cadena de islas”. Esa línea se extiende desde el este de Japón hasta las Islas Marianas del Norte en el Pacífico central, Guam, Palaos y Papúa Nueva Guinea.
El informe asegura que el repliegue en el Pacífico facilitaría la defensa de sus posiciones y “reduciría el riesgo de una guerra catastrófica con China”.
Taiwán, en el punto de mira
Semejante retirada se sentiría, sin duda, con mayor intensidad en Taiwán, isla a la que Pekín considera una provincia rebelde que debería volver al abrigo de la Gran China.
En su informe, Kavanagh señala que EE. UU. no tiene ningún compromiso formal de brindar asistencia a Taiwán en caso de un ataque por parte de China. Advierte que cualquier enfrentamiento armado “tendría un costo exorbitante para EE. UU., muy superior a cualquier beneficio”. Desde su punto de vista, “EE. UU. debería pasar de la ambigüedad estratégica a una política clara de no intervención en caso de cualquier confrontación militar por Taiwán”.
Los países mencionados en el análisis no han hecho comentarios formales sobre las propuestas del grupo de expertos. Sin embargo, sus conclusiones “serán recibidas con conmoción”, asegura a DW William Yang, analista de seguridad del International Crisis Group con sede en Taiwán.
Una retirada “muy complaciente con China”
La Defense Priorities Foundation —de tendencia a la centroderecha— es conocida por sus posiciones aislacionistas en política exterior y de defensa. Además, se rumorea que tiene vínculos con varios altos cargos con ideas afines en la Casa Blanca, puntualiza Yang. Ese dato, según el analista, eleva el impacto de sus propuestas.
“Se trata de una agenda de marcada contención, que parece ser muy complaciente con China”, evalúa el experto de Crisis Group. Y recuerda que el presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado repetidamente con retirar tropas de naciones aliadas en Europa y Asia si no se cumplen sus exigencias de mayores pagos o concesiones en alguna otra área de la relación bilateral.
Aunque no hay indicios de que la Casa Blanca vaya a adoptar las propuestas de la fundación, Yang observa que coinciden con muchos de los principios aislacionistas y transaccionales de la actual administración estadounidense. Y prevé que, si contaran con el respaldo de Trump, las consecuencias serían catastróficas.
Además, este informe sobre prioridades de defensa se publicó en medio de una creciente preocupación regional por la durabilidad de los compromisos de seguridad de EE. UU. en Asia, en particular por las tensiones en torno a Taiwán y el mar de China Meridional.
Las consecuencias del repliegue en el Pacífico
A pesar de las garantías de Kavanagh, muchos analistas sugieren que la retirada del apoyo estadounidense en la región impulsaría a China, por un lado, a apoderarse rápidamente de Taiwán. Y a la potencia nuclear Corea del Norte, por el otro, a aumentar sus exigencias a Corea del Sur. También se pronostica un aumento drástico del gasto en defensa en la región y, en última instancia, una ruptura en los esfuerzos regionales de no proliferación nuclear.
El informe minimiza los temores sobre China
El informe de Kavanagh minimiza esos temores. Concluye que “el camino de China hacia la hegemonía regional sería difícil, las amenazas al territorio estadounidense provenientes de Asia son escasas, y los desafíos a los intereses económicos de EE. UU. son improbables y, en cierta medida, autodisuasorios”.
Garren Mulloy, especialista en asuntos militares y profesor de relaciones internacionales en la Universidad Daito Bunka, en Japón, describe el estudio como “una de las versiones más convincentes e informadas de lo que Trump y quienes lo rodean han argumentado de manera inconsistente durante años”. Según esa visión, explica, “EE. UU. tiene como prioridad defender la patria y todos los costos incurridos en otras misiones son un desperdicio”.
“En mi opinión, esto es ver el costo de todo y el valor de nada”, resume Mulloy. Además, señala “problemas evidentes”: EE. UU. dejaría un vacío que China y, en menor medida, Rusia ocuparían. Y no tendría ninguna influencia en la geopolítica de la región.
“¿Merece la pena ahorrar dinero para algo que Trump regalaría en una rebaja de impuestos o en un soborno electoral?”, pregunta Mulloy. Lo dice en referencia a la promesa del presidente de otorgar 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si su partido gana las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre. “Esta es la visión cortoplacista por excelencia que atormenta a diplomáticos de todo el mundo”, lamenta.
“Es ingenuo creer que China va a ser benevolente”
Dan Pinkston, profesor de relaciones internacionales en el campus de Seúl de la Universidad de Troy, coincide con esa crítica. “La premisa del informe es totalmente distinta a la forma en que se ha practicado la seguridad internacional colectiva y cooperativa durante décadas”, afirma.
Lo que estamos viendo, advierte, es “una visión del mundo muy diferente”. Y se pregunta: “Uno se pregunta si no se detendrán en la segunda cadena de islas y se replegarán del todo hasta el territorio continental de EE. UU.”.
Con el repliegue en el Pacífico, EE. UU. pone en peligro sus relaciones comerciales y renuncia en gran medida a su actual influencia sobre asuntos complejos y críticos. Entre ellos, precisa Pinkston, la lucha contra la piratería, las violaciones de sanciones internacionales, el combate al cibercrimen y el espionaje, el contrabando, el cambio climático, la pesca y los delitos financieros transfronterizos, entre muchos otros.
“Es ingenuo creer que China va a ser benevolente si EE. UU. se retira y que actuará en beneficio de los demás en lo que respecta al Estado de derecho, la solución pacífica de disputas territoriales o los derechos humanos”, concluye.
Con información de DW
