
29 de agosto de 2026.- El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, reconoció que las sanciones económicas de Estados Unidos y el bloqueo impuesto sobre los puertos y buques iraníes están provocando graves dificultades para la economía del país. Según afirmó, las restricciones redujeron entre un 25% y un 35% las exportaciones e importaciones iraníes en los últimos meses.
“Es evidente que tenemos problemas en la vida cotidiana de la gente”, afirmó Pezeshkian durante una entrevista con la televisión estatal. El mandatario advirtió además que, si las sanciones continúan, la inflación seguirá aumentando.
La situación económica iraní atraviesa un escenario especialmente crítico. La inflación interanual alcanzó en julio el 87,9%, mientras que el incremento de los precios de alimentos y bebidas llegó al 128%, según los datos citados en el informe.
Irán permanece sometido desde hace décadas a sanciones económicas estadounidenses. Sin embargo, Washington profundizó esta semana la presión financiera mediante la denominada operación “Paria Económico”, con la intención de aislar todavía más al régimen iraní en medio de la guerra que lleva seis meses.
A ese escenario se sumó el cerco estadounidense sobre los puertos y buques iraníes, impuesto en julio después de que Teherán bloqueara nuevamente el estrecho de Ormuz.
Según Pezeshkian, esa situación afectó directamente el comercio exterior. El mandatario explicó que entre el 25% y el 35% de las exportaciones e importaciones iraníes se redujeron durante los últimos meses.
Irán enfrenta nuevas sanciones de Estados Unidos
El presidente iraní explicó que una parte importante de las importaciones del país llegaba por vía marítima. Frente a las nuevas restricciones, Teherán debe buscar alternativas para mantener el abastecimiento.
“Buscar rutas alternativas, comprar a precios más altos y transportarlos a un costo mayor” son algunas de las consecuencias que describió Pezeshkian.
Las exportaciones de petróleo también fueron afectadas, según el mandatario, aunque no proporcionó detalles sobre la magnitud del impacto.
El Gobierno iraní calificó las nuevas medidas estadounidenses como “terrorismo de Estado” y “guerra económica”. Además, pidió a otros países que no apliquen las sanciones impulsadas por Washington.
La crisis económica también genera preocupación por su impacto social. El deterioro del poder adquisitivo y el aumento de los precios alimentaron durante los últimos años distintas protestas contra la República Islámica.
En las manifestaciones de finales del año pasado, algunos sectores reclamaron incluso el final de la República Islámica. Las protestas terminaron después de una fuerte represión.
Según las autoridades iraníes, 3.117 personas murieron durante esos episodios. Sin embargo, la organización opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, elevó la cifra a más de 7.000 fallecidos.
China rechaza las sanciones de Estados Unidos contra Irá
Mientras Washington aumenta la presión sobre Teherán, China rechazó las nuevas medidas estadounidenses y las calificó como “sanciones unilaterales ilegales”.
Estados Unidos anunció a comienzos de esta semana un nuevo paquete destinado a cortar las posibles fuentes de ingresos de Irán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, describió las medidas como un “Día D económico” contra Teherán. También advirtió que cualquier colaboración económica con el régimen iraní expondría a sus responsables a todo el alcance del poder estadounidense.
China ocupa un lugar central en la economía iraní. Es el principal socio comercial de Teherán y funciona como uno de sus principales salvavidas económicos.
La relación incluye la compra de petróleo, servicios bancarios, tecnología y bienes de doble uso, que pueden tener aplicaciones civiles y militares.
Consultado sobre la posibilidad de que los bancos chinos fueran alcanzados por las nuevas medidas, Bessent respondió que “nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses”.
Sin embargo, Washington también debe considerar su relación con Pekín. El presidente Donald Trump tiene previsto reunirse en septiembre con su homólogo chino, Xi Jinping, por lo que cualquier medida que afecte de manera significativa los vínculos comerciales entre China e Irán podría generar nuevas tensiones.
Los grandes bancos chinos quedaron fuera del primer paquete
El paquete inicial de sanciones de Estados Unidos no alcanza a los principales bancos chinos.
Las medidas se concentran en 60 entidades, personas y embarcaciones de menor tamaño ubicadas tanto en China continental como en Hong Kong.
Según Washington, esos actores forman parte de un ecosistema que facilita la adquisición ilícita de tecnología nuclear y de misiles, operaciones cibernéticas y redes destinadas a generar ingresos mediante la comercialización de petróleo iraní.
China compra hasta el 90% de las exportaciones iraníes de petróleo. Parte de esas operaciones se realiza a través de refinerías independientes conocidas como “refinerías tetera”.
Estas instalaciones pueden cambiar la marca del petróleo o recurrir a intermediarios para evitar las sanciones estadounidenses.
En mayo de 2026, el Ministerio de Comercio de China ordenó a empresas nacionales y a las grandes refinerías petroleras que ignoraran las restricciones estadounidenses dirigidas contra varias de esas instalaciones.
En ese momento, Bessent acusó a las compras chinas de petróleo iraní de equivaler a “financiar al mayor patrocinador estatal del terrorismo”.
Pekín intenta equilibrar su relación con Irán y los países árabes
China sostiene que su cooperación con Irán se desarrolla dentro del derecho internacional.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, afirmó que los vínculos entre ambos países “siempre se han llevado a cabo dentro del marco del derecho internacional y no debe ser objeto de injerencias ni interrupciones”.
La relación entre Pekín y Teherán tiene un fuerte componente económico. Al mismo tiempo, China utiliza la situación de Oriente Medio para cuestionar la política estadounidense en la región.
Pekín intenta proyectarse como una potencia estable y responsable. Por esa razón, evita quedar excesivamente asociada con los Estados que Washington acusa de desarrollar actividades desestabilizadoras.
China también mantiene importantes relaciones comerciales con Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Esa situación obliga al Gobierno chino a equilibrar sus vínculos con Irán y con los principales rivales regionales de Teherán.
El conflicto en Oriente Medio y las nuevas sanciones estadounidenses podrían ocupar un lugar importante en la agenda de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), prevista para los días 31 de agosto y 1 de septiembre de 2026 en Kirguistán, a la que asistirá Pezeshkian.
El analista sénior para el noreste de Asia del International Crisis Group, William Yang, sostuvo que China busca profundizar su relación con los países del Golfo.
“Desde esta perspectiva, Irán sigue siendo un socio útil e importante para China, pero no es insustituible”, afirmó Yang.
El especialista también señaló que China obtiene beneficios de la continuidad de la participación estadounidense en materia de seguridad y defensa regional.
“China se beneficia de la continua participación de Washington en la seguridad y la defensa regionales, y no pretende sustituir a Estados Unidos en ese sentido”, explicó.
La presión sobre Irán también refleja una disputa por el poder regional
Los reveses militares estadounidenses durante la guerra contra Irán modificaron, según el politólogo Gu Xuewu, el panorama estratégico de Oriente Medio.
El especialista, director del Centro de Estudios Globales de la Universidad de Bonn, sostuvo que China no aceptará la presión estadounidense para romper sus relaciones económicas y comerciales con Irán.
“En este contexto, Pekín no cederá a la presión estadounidense para romper los lazos económicos y comerciales con Irán ni para ayudar a Estados Unidos a mantener su presencia en Oriente Medio”, afirmó.
Gu también señaló que China desaprueba el comportamiento que considera asertivo de Estados Unidos en la región.
Según su análisis, Pekín no está dispuesto a permitir que Washington obstaculice la cooperación entre China y los países árabes en áreas como la economía, la energía, la actividad militar y la ciencia.
Sin embargo, el especialista consideró que China tampoco tiene interés en iniciar una confrontación directa con Estados Unidos por Oriente Medio.
“Basta con provocar a Estados Unidos para que cometa errores en Oriente Medio y permitirle que siga cometiéndolos sin intervenir”, sostuvo.
Trump y Xi buscarán evitar una ruptura por Irán
La cuestión iraní también podría convertirse en un punto de tensión antes de la reunión prevista entre Donald Trump y Xi Jinping el 24 de septiembre.
William Yang consideró que ni Washington ni Pekín tienen incentivos para adoptar medidas drásticas contra Irán que puedan poner en riesgo la cumbre.
Según el analista, China mantendrá su nivel básico de compromiso con Teherán y estará preparada para defender sus intereses económicos si Estados Unidos comienza a aplicar sanciones secundarias contra empresas chinas.
Al mismo tiempo, Yang descartó que Pekín vaya a abandonar los planes para la reunión entre ambos mandatarios.
China, sostuvo, no “abandonará los planes para la cumbre, que han sido negociados con gran esfuerzo”.
La situación plantea así un escenario de creciente tensión económica entre Estados Unidos e Irán, mientras China intenta preservar sus vínculos con Teherán sin poner en riesgo sus relaciones con Washington ni con los principales países árabes.
Gu Xuewu resumió esa tensión con una advertencia: China y Estados Unidos podrían avanzar hacia un “rumbo de colisión” por la cuestión iraní, incluso mientras mantienen conversaciones durante la cumbre de Xi y Trump.
Con información de DW
