
BUENOS AIRES, 19 de agosto de 2026.- El economista José Luis Espert presentó este miércoles un descargo de 65 páginas ante el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, en el marco de la investigación por presunto lavado de activos. La causa se originó a partir de una transferencia de u$s200.000 que recibió en 2020 desde una cuenta vinculada a Federico “Fred” Machado, un empresario condenado recientemente por lavado en Estados Unidos.
Espert rechazó cada uno de los puntos de la imputación. También pidió su sobreseimiento o, subsidiariamente, la falta de mérito. Su defensa sostiene que el dinero tuvo como origen un contrato de consultoría debidamente documentado.
Los cinco hechos que investiga la Justicia
Según detalló el propio Espert, la imputación se centra en cinco hechos principales. El primero es la recepción en enero de 2020 de USD 200.000 en una cuenta bancaria de Estados Unidos, enviados desde una cuenta de una empresa vinculada a Machado. El segundo es el posterior ingreso de parte de ese dinero a la Argentina, los retiros de efectivo y la compra de un automóvil. El tercero es la utilización de esos fondos para adquirir otro vehículo y realizar una inversión inmobiliaria. El cuarto es el supuesto origen ilícito del dinero. El quinto es una presunta maniobra de ocultamiento mediante la sociedad Varianza S.A., con cuestiones contables y declaraciones impositivas.
“Nadie lo probó”: el origen de los fondos
Uno de los principales argumentos de Espert apunta directamente al supuesto origen ilícito de los fondos. “La imputación dice: ‘el dinero era ilícito’. Respondo: nadie lo probó”, sostuvo en su descargo. El economista afirmó que la cuenta desde la cual recibió el dinero era la cuenta comercial de una empresa de aviación. Aseguró que por allí se realizaban operaciones con numerosas contrapartes. Remarcó además que ningún tribunal argentino o extranjero declaró que esa transferencia específica proviniera de un delito.
El contrato de consultoría: “Más documentado que la mayoría”
Frente a la hipótesis de que el contrato con la consultoría Minas del Pueblo fue simulado, Espert sostuvo que existe abundante documentación que acredita su existencia. El contrato fue firmado y certificado ante escribano en junio de 2019. También cuenta con una apostilla internacional del Estado argentino. Señaló que existen correos electrónicos de 2019 incorporados al expediente mediante una extracción pericial forense. También hay una reunión previa y tres testigos que corroboraron los hechos. “El trabajo encomendado —reordenar la deuda de una minera y diseñar su plan de crecimiento— es exactamente la especialidad que ejercí toda mi vida”, afirmó.
“No lo sabía nadie”: el vínculo con Machado
Otro de los puntos de la defensa es la acusación de que Espert debía conocer el supuesto origen ilícito de los fondos. Su respuesta fue contundente: “En 2019 y 2020 no existía una sola alerta, causa o reporte sobre Machado”. Espert sostuvo que tampoco los bancos estadounidenses que intervinieron en los movimientos detectaron irregularidades. Recordó que distintas personalidades públicas viajaron en aviones de Machado o realizaron negocios con él sin ser investigadas. “Toda la información estatal sobre él es de 2021 en adelante”, afirmó.
“Todo lo hice a mi nombre”: el argumento contra el lavado
Espert también rechazó que las operaciones posteriores hayan sido maniobras para ocultar el origen del dinero: “Todo lo hice a mi nombre”. Enumeró que hubo un único giro a su cuenta y transferencias que firmó. También realizó retiros personalmente por ventanilla. Compró dos vehículos en concesionarias e hizo una inversión inmobiliaria mediante un fideicomiso inscripto. Destacó que la sociedad Varianza S.A. estaba a su nombre y que los sueldos fueron declarados ante el fisco. La defensa sostiene que no hubo anonimato, fraccionamiento ni utilización de terceros o testaferros. Estos son elementos característicos de una maniobra de lavado.
“Es exactamente al revés”: la cuestión impositiva
Otro capítulo del descargo está dedicado al tratamiento fiscal del dinero. Espert negó que las cuestiones impositivas puedan ser utilizadas como prueba de una maniobra de lavado. Sostuvo que cualquier omisión fue una cuestión administrativa posteriormente corregida mediante declaraciones rectificativas. También rechazó que la documentación elaborada por sus contadores constituya una “ingeniería contable” para encubrir un delito. “Convertir el ejercicio corriente de una profesión en ‘colaboración’ con un delito, sin probar que nadie conociera falsedad alguna, invierte las reglas más básicas del derecho penal”, afirmó.
“El estafador prolijo y el chapucero no caben en la misma persona”
En un tramo de su descargo, Espert cuestionó cuál habría sido el objetivo de la supuesta maniobra. Planteó dos escenarios. ¿Lavó para Machado? Su respuesta fue que ningún dólar volvió al empresario y que el dinero permaneció en una cuenta a su nombre. ¿Lavó para sí mismo? Cuestionó la lógica de la acusación. Habría que aceptar que planificó una operación sofisticada con escribano, apostilla y testigos. Pero al mismo tiempo cometió el supuesto error de recibir el dinero desde la cuenta de un tercero. “El estafador prolijo y el chapucero no caben en la misma persona”, sintetizó.
Pedido de sobreseimiento y nuevas medidas de prueba
Sobre el final del descargo, Espert pidió su sobreseimiento. Subsidiariamente, solicitó que se dicte la falta de mérito. Además, ofreció nuevas medidas de prueba, entre ellas informes a organismos nacionales y extranjeros. “No rehúyo la investigación: la reclamo, completa y con todas las garantías”, afirmó el economista. Cerró su presentación reivindicando su confianza en la Justicia y sosteniendo que su defensa se basa en documentación incorporada al expediente.
