
CIUDAD DE GUATEMALA, 11 de junio de 2026.- El vínculo entre maras y narcotráfico en Guatemala ya no es una sospecha: es una realidad confirmada por el propio jefe de la Policía Nacional Civil. David Custodio Boteo advirtió esta semana que la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 dejaron de ser estructuras de extorsión. Ahora son actores directos del comercio de drogas a gran escala.
Maras y narcotráfico en Guatemala: del cobro de “rentas” al control del mercado
El salto cualitativo es profundo. Ambas pandillas pasaron del narcomenudeo callejero al tráfico de cocaína y marihuana. Según Custodio Boteo, incluso están robando cargamentos a otras organizaciones para abastecer sus propios puntos de venta.
“La dinamización que han tenido precisamente ambas pandillas es involucrarse directamente en el narcomenudeo y en el narcotráfico”, sostuvo el director policial en una entrevista con la agencia EFE.
No obstante, esa expansión no opera de forma espontánea. Nada sucede en las calles sin una orden directa de los jefes de pandilla. La cadena de mando es vertical y estricta.
Más fondos, armas y vigilancia tecnológica
El salto al narcotráfico transformó la economía interna de las maras. Con más recursos, incrementaron su capacidad logística: motos, armas y equipos de comunicación. Incluso instalaron sistemas de videovigilancia en zonas urbanas para monitorear a las fuerzas de seguridad. La policía guatemalteca ya desmanteló varios de esos esquemas.
En este sentido, el decomiso de armamento creció más de un 32% en lo que va de 2026. Las autoridades apuntan a ahogar la economía ilegal mediante confiscaciones sistemáticas y el aislamiento de líderes.
Estados de sitio y nueva cárcel de máxima seguridad
Por su parte, el presidente Bernardo Arévalo de León decretó este año estados de sitio en zonas rojas del país. La medida habilitó el despliegue combinado de policías y militares. Eso sumó capacidad operativa y permitió el abordaje diario del transporte público.
Asimismo, el gobierno inauguró el año pasado una cárcel de máxima seguridad para cortar los canales de comunicación de los líderes detenidos. La iniciativa “Escuelas Seguras” busca frenar el reclutamiento forzado de menores en sectores históricamente violentos.
El desafío más urgente está en el sistema judicial. Las leyes vigentes permiten que reincidentes queden libres a las 72 horas de su captura. “Nuestros compañeros arriesgan la vida capturando delincuentes, pero es lamentable que a veces a las 72 horas ande nuevamente libre”, denunció Custodio Boteo. El vínculo entre maras y narcotráfico en Guatemala seguirá siendo difícil de desarticular mientras esa brecha legal no se cierre.
