
PUERTO PRÍNCIPE, 24 de mayo de 2026.- La crisis en Haití alcanzó niveles que Amnistía Internacional define como una emergencia humanitaria de máxima gravedad. Solo en los primeros tres meses del año murieron al menos 1.642 personas y 745 resultaron heridas. Pandillas que atacan hospitales y escuelas, drones que matan civiles y millones sin acceso a alimentos configuran un escenario que la comunidad internacional todavía no logró revertir.
Ana Piquer, directora para las Américas de la organización, lo describió sin eufemismos en una entrevista con la agencia EFE: el país caribeño está sumido en un espiral de abusos que van desde asesinatos y violencia sexual hasta ataques deliberados contra infraestructura básica. El deterioro afecta especialmente a mujeres, niños y familias desplazadas.
Crisis en Haití: las cifras que estremecen
Los números son contundentes. Según la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh), las pandillas fueron responsables del 27% de las víctimas del primer trimestre. Sin embargo, el dato más perturbador es otro: las operaciones de las propias fuerzas de seguridad causaron el 69% de los muertos y heridos, incluyendo decenas de civiles y niños.
A eso se suma que unos 5,8 millones de haitianos —aproximadamente el 52% de la población— sufren niveles de crisis o superiores en materia de inseguridad alimentaria. El año pasado, el número de personas desplazadas alcanzó 1,4 millones, un récord sin precedentes según organismos internacionales. Las bandas armadas controlan la mayor parte de Puerto Príncipe y otras regiones del país, y los servicios básicos fueron reducidos a su mínima expresión.
Drones, niños y una respuesta multilateral insuficiente
Uno de los focos más graves de la denuncia es el uso de drones armados. Entre enero y marzo, casi 70 personas murieron por ataques de este tipo. Para Amnistía Internacional, esa herramienta está violando los derechos humanos y, en algunos casos, podría configurar ejecuciones extrajudiciales.
Por su parte, la situación de los niños fue descrita como “muy brutal”. Piquer reclamó un plan nacional integral para la niñez que garantice seguridad, justicia, salud, educación y rehabilitación. Asimismo, cuestionó que la respuesta internacional “no necesariamente está resolviendo el problema”. Haití aguarda el despliegue de la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), creada en 2025 por la ONU para reemplazar a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, que no tuvo los resultados esperados.
Amnistía reclamó transparencia en la implementación de la GSF: reglas claras de uso de la fuerza, mecanismos de rendición de cuentas y estructuras de supervisión definidas. No obstante, la crisis en Haití sigue profundizándose. La comunidad internacional enfrenta una prueba que, hasta ahora, no logró superar.
Con EFE
