
2 de mayo de 2026.- En medio de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, y con el estrecho de Ormuz como uno de los principales focos de riesgo global, llega una noticia que sacude al mercado petrolero: Emiratos Árabes Unidos anunció su retiro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Así lo analiza el periodista Ramón Cardozo Álvarez en un artículo publicado este sábado por DW, donde advierte que la decisión de que Emiratos rompe con la OPEP agrega una nueva capa de incertidumbre a un sector ya bajo presión.
Con una cuota asignada de 3,2 millones de barriles diarios, Emiratos es el tercer productor de la organización y uno de los diez mayores del mundo. Según Cardozo Álvarez, analistas internacionales apuntan a la fricción entre los planes de Abu Dabi de alcanzar los 5 millones de barriles para 2027 y el sistema restrictivo de cuotas como el principal motivo de la ruptura.
Emiratos rompe con la OPEP: el golpe político y sus efectos reales
El retiro de Emiratos representa, ante todo, un fuerte golpe político para la organización. Transmite señales de tensión interna y pone en duda la disciplina colectiva que le permite influir sobre la oferta global. No obstante, el periodista recoge el análisis de la experta petrolera Dolores Dobarro —exviceministra de Energía y Minas y exconsultora jurídica de la OPEP—, quien distingue entre el impacto político y el efecto inmediato sobre los precios.
A juicio de Dobarro, el alza reciente del crudo responde más a la crisis del estrecho de Ormuz que a la salida de Abu Dabi. En este sentido, el golpe es simbólico en lo inmediato, pero sus consecuencias estructurales pueden ser profundas.
Por su parte, Cardozo Álvarez recuerda que el estatuto de la OPEP establece que el retiro se hace efectivo el primero de enero del año siguiente a la notificación. Esto significa que la materialización formal ocurriría en enero de 2027, aunque el mercado ya reaccionó al anuncio.
Venezuela: una industria que no puede aprovechar los precios altos
Para Venezuela, miembro fundador de la OPEP desde 1960, el escenario es complejo. El país atraviesa una situación crítica: su producción actual no alcanza un tercio de los 3,45 millones de barriles diarios registrados en 1998. Bajo esta premisa, señala el autor, la suba de precios no se traduce en mayores ingresos proporcionales.
Dobarro lo resume con precisión en el análisis de DW: Venezuela se beneficia de precios altos, pero no puede capitalizar ese beneficio porque no tiene más barriles para colocar en el mercado. La falta de inversión y de personal capacitado frena cualquier expansión.
En materia de cuotas, Cardozo Álvarez destaca que la salida de Emiratos tampoco genera un beneficio inmediato para Caracas. La cuota liberada no se redistribuye automáticamente entre los demás miembros. Y aun si se discutiera, Venezuela no estaría en condiciones de absorberla de forma significativa.
La paradoja: ni OPEP débil ni OPEP rígida le conviene a Caracas
Asimismo, el periodista advierte que la recuperación venezolana enfrenta una paradoja estructural. Una OPEP que se debilita expone al país a guerras de producción y caída de precios, lo que compromete los proyectos de largo plazo en la Faja Petrolífera del Orinoco. Pero una organización demasiado rígida también puede limitar la expansión futura si Venezuela logra superar los 2 millones de barriles diarios.
Dobarro estima que, en un escenario optimista, Venezuela podría situar su producción entre 1,8 y 2 millones de barriles. Hasta alcanzar ese umbral, el sistema de cuotas no representa una restricción operativa directa. No obstante, recuperar los niveles históricos demandaría al menos una década, entre 120.000 y 150.000 millones de dólares y garantías jurídicas sólidas.
En el cierre de su análisis, Cardozo Álvarez rescata el valor que sigue teniendo la OPEP para Venezuela, siempre que actúe conforme a su propósito original: balancear el mercado, no manipularlo. Ese objetivo, vigente desde la fundación en 1960, sigue siendo la clave para que Emiratos rompe con la OPEP no se convierta en el inicio de una fractura irreversible que perjudique a los productores más vulnerables.
