
BUENOS AIRES, 16 DE JUNIO DE 2026.- El reloj político corre en el Congreso. La oposición presiona a Adorni con sesiones en ambas cámaras y mociones de censura, y la novedad que sacudió la semana es que el PRO ya no descarta dar quórum. El bloque que conduce Cristian Ritondo le puso plazo al Gobierno: ocho días para correr al jefe de Gabinete antes de sumarse al operativo opositor.
“No hay postura definida. Estamos instando a que el Gobierno lo corra a Adorni. Tiene ocho días”, respondieron desde el bloque de Ritondo a una consulta de la Agencia Noticias Argentinas. El mensaje fue directo. Sin margen para la ambigüedad.
La oposición presiona a Adorni con sesiones el 23 de junio
La fecha clave es el 23 de junio. Ese día está convocada una sesión en la Cámara de Diputados con un temario de seis expedientes. Abarca desde informes básicos hasta pedidos de interpelación y mociones de censura, el mecanismo constitucional para destituir a un jefe de Gabinete. La firmaron Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, Provincias Unidas y varios monobloques.
Por su parte, la UCR bajó el tono respecto del PRO. Desde el interbloque Fuerzas del Cambio —que incluye también al MID y a Karina Banfi— indicaron que habrá una reunión entre el martes y el miércoles para definir una postura común. No obstante, la tensión interna es evidente.
En la fallida sesión del 13 de mayo, el PRO, la UCR y el sector colaboracionista de Provincias Unidas habían decidido no dar quórum para no generar rispideces con el Gobierno. Mucha agua corrió desde entonces.
El escándalo patrimonial que fracturó al bloque aliado
El detonante fue la declaración jurada de Adorni y sus justificaciones patrimoniales en televisión. Las explicaciones no convencieron. Al contrario: desataron una tormenta que alcanzó incluso a aliados del Gobierno. La vicepresidenta Victoria Villarruel, gobernadores provinciales y espacios dialoguistas exigieron que el ministro rinda cuentas de forma inmediata. Patricia Bullrich, jefa de los senadores del oficialismo, había expresado reparos antes de que estallara el escándalo.
La posibilidad de que las declaraciones constituyan una confesión de omisión maliciosa por ocultar ahorros millonarios al fisco aceleró los tiempos. Asimismo, el peronismo del Senado presentó un proyecto de resolución para interpelar a Adorni y tratar una moción de censura. El interbloque Popular de José Mayans pidió una “sesión urgente” y estableció que, si el ministro no comparece en siete días, la Cámara alta queda habilitada para tratar la moción en forma directa.
¿Qué puede lograr realmente la oposición en el Congreso?
Los números no acompañan al bloque opositor. Para aprobar interpelaciones y mociones de censura sin dictamen se necesitan dos tercios de los votos, una mayoría hoy inalcanzable. El objetivo real de las sesiones es otro: reunir quórum, aprobar el emplazamiento de las comisiones y forzar al oficialismo a abrir el debate en los cuerpos de trabajo que hoy mantiene bloqueados.
Ese recorrido —emplazamiento, dictamen en comisión, sesión— insumiría no menos de un mes. Para entonces, el Gobierno podría haber resuelto la situación de Adorni por su cuenta. Bajo esta premisa, un diputado de Unión por la Patria admitió que el escenario más conveniente para la oposición sería, paradójicamente, que Adorni se quede. Su sola permanencia en el cargo opera como factor de desgaste diario para el presidente Javier Milei. En ese juego de cálculos, la oposición presiona a Adorni tanto para sacarlo como para que el escándalo no abandone la agenda.
(Con información de Agencia Noticias Argentinas)
