Crisis láctea: Quebró ARSA y despidió a 380 operarios

Contexto donde la Crisis láctea: quebró ARSA y afecta plantas.
Quebró ARSA y despidió a 380 operarios que se desempeñaban en sus plantas de Lincoln, provincia de Buenos Aires, y Monte Cristo, en Córdoba.

BUENOS AIRES, 25 de febrero de 2026.- Crisis láctea: quebró ARSA y despidió a 380 operarios que se desempeñaban en sus plantas de Lincoln, provincia de Buenos Aires, y Monte Cristo, en Córdoba. La decisión judicial, confirmada en las últimas horas por el Juzgado Comercial 29, puso fin al proceso de crisis de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la firma que elaboraba bajo licencia productos emblemáticos de la marca SanCor como Shimy, Sancorito y Sublime. El magistrado Federico Güerri, en carácter de subrogante, ratificó la quiebra luego de que fracasara el concurso preventivo iniciado en abril de 2024.

La empresa acumulaba deudas con proveedores, transportistas y empleados. Además, registraba atrasos salariales desde 2023 y había aplicado suspensiones reiteradas en el marco de una situación financiera cada vez más comprometida que terminó por derrumbarse.

El impacto tras la crisis láctea: quebró ARSA

El golpe laboral se sintió con fuerza en dos provincias. De los 380 trabajadores que la firma tenía en total, aproximadamente la mitad se desempeñaba en la planta bonaerense de Lincoln y el resto en la localidad cordobesa de Monte Cristo. Todos fueron despedidos sin cobrar sus indemnizaciones, según confirmaron fuentes judiciales y gremiales.

Numerosos exempleados ya iniciaron presentaciones judiciales para reclamar el pago de lo que les corresponde por ley. El impacto social es profundo tanto en Lincoln como en Monte Cristo, donde la planta era una de las principales fuentes de empleo industrial de la región. Familias enteras quedaron sin ingresos de un día para el otro.

Marcas de SanCor afectadas por el colapso industrial

La planta de ARSA en Lincoln producía bajo distintas etiquetas de la línea SanCor, entre ellas Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores. Su red logística estaba compuesta por 165 distribuidores que permitían abastecer semanalmente a unos 70.000 comercios en todo el país, lo que refleja la magnitud operativa que la compañía llegó a tener antes de su colapso.

La quiebra no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a una cadena de transportistas, proveedores de insumos y pequeños comerciantes que dependían de la distribución de estos productos de consumo masivo. Ahora, las góndolas dejarán de recibir estas marcas tradicionales.

Al momento de presentarse en concurso preventivo, ARSA había atribuido su situación a la caída del consumo y al arrastre inflacionario que encarecía tanto la materia prima como la mano de obra. La firma también señaló políticas del anterior gobierno, entre ellas el control de precios, como factores que incidieron en el deterioro de su actividad.

Sin embargo, el concurso no logró reunir las condiciones necesarias para evitar la quiebra. La empresa, que había sido adquirida por un holding vinculado al Grupo Vicentin, no pudo reestructurar sus pasivos millonarios y el juzgado terminó por decretar la liquidación de todos sus activos.

El desenlace judicial y la liquidación de activos

En el expediente que tramita ante el Juzgado Comercial 29, el magistrado Federico Güerri aprobó el retiro de maquinarias que otras empresas habían otorgado a ARSA mediante distintos contratos. Eso marca un paso más en el proceso de liquidación de activos, que continuará en los próximos meses mientras las plantas permanecen con sus puertas cerradas.

Los trabajadores, mientras tanto, siguen a la espera de respuestas. En Lincoln y Monte Cristo, las familias afectadas reclaman que se garantice el cobro de sus indemnizaciones en el marco de la quiebra, aunque el escenario se presenta complejo debido al estado de los activos de la compañía.

Crisis láctea: Quebró ARSA en un contexto de recesión nacional

ARSA quebró en un contexto general adverso para toda la industria manufacturera argentina. Según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), más del 96% de los empresarios no prevé crear nuevos empleos en los primeros meses de 2026, lo que representa un récord negativo para el sector.

El sondeo del organismo nacional reflejó que el 52,8% de las compañías afirmó tener un volumen de pedidos “por debajo de lo normal” en septiembre de 2025. Esa cifra acumulaba cinco meses consecutivos en aumento. Solo el 3,3% reportaba estar “por encima de lo normal”.

En cuanto a los factores que limitan la producción, casi la mitad de las empresas (49,9%) apuntó a la demanda interna como el obstáculo principal. Le siguieron la incertidumbre económica (10,4%) y la competencia de productos importados (10,1%). Ese conjunto de dificultades explica la decisión mayoritaria de frenar nuevas contrataciones y, en casos como el de ARSA, de cerrar definitivamente sus puertas.