
Buenos Aires, 13 de octubre de 2025.- El dólar oficial abrió la semana con una baja de 90 pesos y se ubicó en $1.370, según la pizarra del Banco Nación. En el mercado mayorista, la divisa retrocedió a $1.360. Por su parte, el contado con liquidación cotizó a $1.422 (-0,5%) y el MEP a $1.407 (-0,7%). En el segmento informal, el dólar blue cayó a $1.405, setenta pesos menos que el viernes, según información publicada por el sitio de noticias económicas iProfesional.
La caída ocurre tras semanas de tensión cambiaria y un marcado giro en la estrategia económica. El Tesoro argentino intensificó su intervención en el mercado oficial, vendiendo divisas para frenar la suba del dólar. En paralelo, el Banco Central profundizó su política de cobertura. Pero el punto de inflexión llegó con el respaldo financiero de Estados Unidos, que brindó un alivio inesperado.
Desde fines de septiembre, el Tesoro pasó de comprar a vender dólares, presionado por la caída del flujo agroexportador y la finalización del régimen de retenciones cero. Entre el 2 y el 8 de octubre, la liquidación diaria cayó de más de USD 1.000 millones a solo USD 25 millones. Para contener el dólar, el Gobierno vendió más de USD 2.100 millones en pocos días.
Los depósitos disponibles del Tesoro se redujeron a apenas USD 350 millones, lo que aceleró la búsqueda de apoyo externo. Con vencimientos cercanos por USD 300 millones y reservas limitadas, las opciones eran restringidas: seguir interviniendo con recursos del Banco Central o permitir que este actúe directamente dentro de la banda cambiaria, con un respaldo estimado en USD 15.000 millones.
Aunque el Gobierno había anunciado en septiembre un adelanto de fondos de organismos multilaterales, solo ingresaron USD 100 millones. En este contexto, la intervención directa del Tesoro estadounidense fue determinante: mediante un swap por USD 20.000 millones y compras de pesos, EE.UU. envió una señal política y económica que moderó la presión cambiaria.
El economista Federico Filippini, de Adcap, destacó que este apoyo equivale en magnitud al último programa con el FMI. También remarcó que el respaldo se facilitó por la sintonía política entre ambas administraciones. La reacción del mercado fue inmediata: subieron bonos, acciones y ADRs argentinos.
Filippini señaló que esta intervención refuerza el régimen de bandas cambiarias y brinda tiempo para reorganizar la estrategia monetaria y fiscal. No obstante, advirtió que el desafío es convertir ese margen en una solución estructural y no solo transitoria.
Ecolatina coincidió en que el alivio actual no garantiza estabilidad duradera. La presión sobre las reservas continúa y el Gobierno deberá administrar con precisión sus recursos, evitar desequilibrios fiscales y controlar las expectativas devaluatorias.
El respaldo estadounidense compró tiempo, pero la estabilidad dependerá de cómo se gestione. Si no se consolidan mejoras estructurales, el alivio podría ser breve.
