
Buenos Aires, 17 oct. 2022 (Mi Periódico).- Esta tarde vecinos de calle Pasaje Madrid, entre Dr. Rosella y Primera Junta, volvieron a reclamar a las autoridades municipales que retire los residuos depositados en ese lugar que restringen el tránsito por la calle Pasaje Madrid, en el barrio EL Libertador, en el partido de Tres de Febrero.
Sujetos no identificados de otros zonas llegar al lugar para arrojar desperdicios de todo tipo con total impunidad, y hasta animales muertos.
Los vecinos aseguran que el lugar es prácticamente un “Territorio sin Ley”.
“Acá vienen de otros barrios a arrojar basura con total impunidad, y hasta perros muertos”, dijo una vecina bajo condición de anonimato por temor a represalias.
“Incluso, por las noches se juntan sujetos que nadie conoce sobre esta calle (por Pasaje Madrid), para desarmar motocicletas robadas y drogarse. Todo está liberado”.

“Tampoco hay recolección diaria de residuos que arrojan a la vía pública. Y hasta los fines de semana algunos puesto de frutas y verduras de la feria municipal tiran las sombras. Así no se puede vivir”, agregó la vecina visiblemente ofuscada.
Por lo otro lado, la calle Florida, también entre Primera Junta y Dr. Rosella, esta tarde se veía inundada de basura, pese a que en Primera Junta y Florida la municipalidad instaló una cámara de seguridad; que por lo visto nadie controla en la Central de Monitoreo.
Pero no sólo eso, los patrullajes por ese sector son escaso, y por esa motivo los contraventores llegan en carros, camionetas, y todo tipo de vehículos para arrojar desperdicios con total impunidad; y sin miedo a sufrir las consecuencias.
La falta de aplicación de la ley por parte de las autoridades municipales están a la vista. Tres de Febrero se está convirtiendo en un gran microbasural. “Un territorio al margen de la ley”.
Así como hemos aprendido dolorosamente que una democracia, por sí sola, no cura, no educa y no alimenta, también hemos aprendido que, aun en democracia, los funcionarios pueden hacer cosas que nos devuelvan a nuestro habitual escepticismo.
Cuando los ojos de los organismos institucionales se depositan en otro espacio y abren la posibilidad del incumplimiento, el sujeto desoye e incumple con naturalidad asombrosa.
