La Cumbre Iberoamericana reunió en Madrid a representantes de América Latina y España para debatir la candidatura de Rebeca Grynspan a la ONU, la presencia militar de El Salvador en Haití y la cooperación regional contra el narcotráfico.

REDACCIÓN MI PERIÓDICO, 5 de noviembre de 2026.- La Cumbre Iberoamericana de Madrid puso en agenda tres asuntos que reflejan los desafíos políticos y de seguridad de América Latina: la posibilidad de que una persona de la región conduzca las Naciones Unidas, la intervención de fuerzas salvadoreñas en Haití y la necesidad de fortalecer la cooperación internacional contra el narcotráfico.
Durante la sesión plenaria de este jueves 5 de noviembre, representantes de distintos países expresaron sus posiciones ante los participantes de la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, España.
Uno de los planteos estuvo relacionado con la candidatura de la costarricense Rebeca Grynspan para ocupar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Al mismo tiempo, las intervenciones de El Salvador y Costa Rica pusieron el foco en los problemas de seguridad que afectan a la región.
Milei equiparó al socialismo con el fascismo y cuestionó el intervencionismo estatal ante Sánchez
Durante su intervención en el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana, Javier Milei centró buena parte de su discurso en cuestionar al socialismo y establecer una equivalencia ideológica con el fascismo. Lo hizo ante los representantes de los países participantes y frente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Para fundamentar su planteo, el mandatario argentino citó al escritor y diplomático español Salvador de Madariaga. «El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía», afirmó.
A continuación, sostuvo que ambas doctrinas «concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política».
Milei profundizó su argumento al recurrir a una máxima que atribuyó al fascismo: «Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado». Según el presidente argentino, esa concepción también describe a los Estados socialistas.
En esa línea, enumeró lo que considera características compartidas entre ambos sistemas: «Comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento».
El mandatario también sostuvo que la ubicación de los fascistas a la derecha de la extrema izquierda no modifica, según su interpretación, su caracterización ideológica. «Que los fascistas estén a la derecha de la extrema izquierda no hace que dejen de ser socialistas», expresó.
Además, cuestionó las agendas que se presentan como progresistas y afirmó que continúan ganando terreno en Europa. Frente a ese escenario, planteó que la defensa de la libertad exige límites al ejercicio del poder: «La libertad se defiende, sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder».
Milei reivindicó el avance liberal en América Latina
Al referirse a la situación regional, Milei destacó los resultados electorales recientes de Chile, Colombia y Perú, que interpretó como una expresión de rechazo al paternalismo y al abuso de poder.
«El espíritu liberal sigue vivo y hoy la Argentina demuestra que ese avance es posible», afirmó. También expresó su respaldo a los gobiernos que, según sus palabras, buscan avanzar en esa dirección.
En contraste, cuestionó a los regímenes que, según denunció, invocan los derechos humanos mientras encarcelan disidentes y silencian a la prensa.
Por último, el presidente argentino agradeció el respaldo expresado en la cumbre al reclamo de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas.
Varios países respaldaron una conducción latinoamericana de la ONU
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, defendió expresamente la posibilidad de que una persona latinoamericana asuma la conducción de Naciones Unidas. En su intervención, manifestó su respaldo a la candidatura de Rebeca Grynspan, economista y exvicepresidenta costarricense.
Fernández sostuvo que la región tiene una oportunidad para contribuir al orden internacional mediante esa candidatura.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, también se refirió a la posibilidad de que América Latina y el Caribe vuelvan a tener un papel central en la conducción del organismo. Planteó la necesidad de un liderazgo independiente, capaz de tender puentes y defender los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
A esas posiciones se sumaron el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo; el vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, y el canciller paraguayo, Rubén Ramírez.
Los representantes coincidieron en defender una mayor presencia latinoamericana en los espacios de decisión internacional, aunque las intervenciones no constituyeron por sí mismas una decisión conjunta de los 22 países miembros.
Grynspan fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998. También ocupó distintos cargos en organismos internacionales y estuvo al frente de la Secretaría General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El Salvador defendió el envío de militares a Haití
Otro de los asuntos que llegó al plenario fue la presencia de efectivos salvadoreños en Haití.
El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, defendió el despliegue militar de su país y rechazó que se trate de una fuerza de ocupación.
Según explicó, la presencia de los efectivos responde a un acuerdo bilateral con las autoridades haitianas y tiene como objetivo recuperar a cuatro ciudadanos salvadoreños secuestrados por pandillas en ese país.
Ulloa sostuvo que los cuatro salvadoreños no eran integrantes de fuerzas de combate, sino asistentes técnicos asignados a estructuras vinculadas con grupos de Naciones Unidas.
El envío de efectivos se intensificó después de una emboscada ocurrida el 18 de octubre de 2026 contra un vehículo de la Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por la ONU, en las afueras de Puerto Príncipe. Tras ese episodio desaparecieron los cuatro ciudadanos salvadoreños.
El Salvador desplegó un contingente de 2.000 militares, incluidos integrantes de fuerzas especiales, vehículos blindados y apoyo aéreo.
El vicepresidente defendió la intervención como una acción de solidaridad con Haití y aseguró que su país busca contribuir al combate contra las organizaciones criminales.
El despliegue, sin embargo, generó cuestionamientos de distintos sectores que pusieron en duda sus consecuencias para la seguridad y la situación humanitaria del país caribeño.
Costa Rica pidió reforzar la cooperación contra el narcotráfico
La seguridad regional también ocupó un lugar central en el discurso de la presidenta costarricense, Laura Fernández.
Durante su intervención, advirtió sobre el avance del narcotráfico y el crimen organizado, al que vinculó con amenazas para las instituciones y la soberanía de los países iberoamericanos.
Fernández reclamó fortalecer la cooperación entre los gobiernos y ampliar el intercambio de información para enfrentar a las organizaciones criminales.
También expuso las medidas que impulsa su administración en Costa Rica. Entre ellas mencionó el endurecimiento de las políticas de seguridad y la construcción de establecimientos penitenciarios destinados a impedir las comunicaciones entre integrantes de las mafias.
La mandataria sostuvo además que la respuesta no debe limitarse a las acciones policiales y militares. En ese sentido, destacó la importancia de la educación y de generar oportunidades para los jóvenes como herramientas de prevención frente al narcotráfico.
Para Fernández, ningún país puede enfrentar por sí solo las redes criminales, por lo que consideró indispensable una respuesta coordinada entre las naciones.
Una cumbre atravesada por desafíos regionales
Las intervenciones de Costa Rica, El Salvador y otros representantes mostraron distintos enfoques sobre los problemas que enfrenta América Latina y el Caribe.
La candidatura de Rebeca Grynspan abrió el debate sobre la representación regional en Naciones Unidas. La situación haitiana expuso las dificultades para enfrentar la violencia de las pandillas y la necesidad de asistencia internacional. Por su parte, Costa Rica puso el acento en la cooperación contra el narcotráfico y el fortalecimiento de las instituciones.
La XXX Cumbre Iberoamericana reunió en Madrid a diez jefes de Estado y de Gobierno, además de altos representantes de los 22 países que integran la Comunidad Iberoamericana de Naciones.
Los debates reflejaron la intención de varios gobiernos de impulsar una mayor participación de América Latina en los asuntos internacionales, en un escenario atravesado por diferencias políticas y desafíos compartidos.
