Lavarropas chinos: sin antidumping, ¿qué sigue para Electrolux en Rosario?

BUENOS AIRES, 15 de septiembre de 2026.- La decisión del Gobierno de cerrar la investigación sobre lavarropas chinos tiene una consecuencia comercial inmediata y una pregunta industrial que llega hasta Rosario. Para los compradores de equipos importados, despeja la posibilidad de un recargo. En cambio, para los fabricantes nacionales mantiene la exigencia de competir sin protección adicional. En la ciudad, donde Electrolux atravesó una profunda reestructuración, el interrogante es qué lugar conservará la fabricación local.

El Ministerio de Economía cerró el expediente mediante la Resolución 1544/2026, publicada el lunes 14 de septiembre [enlace externo al Boletín Oficial]. La investigación había sido solicitada por Drean. El procedimiento comprendió lavarropas chinos de hasta 13 kilos, con exclusiones como los equipos con secado por calor. La autoridad determinó que no se comprobó dumping. Por ese motivo, consideró que no correspondía avanzar sobre el análisis de daño a la producción nacional.

La medida no implica una rebaja automática del costo de importar. En junio, la investigación ya había continuado sin derechos antidumping provisionales. El cambio consiste, entonces, en resolver la incertidumbre sobre las operaciones alcanzadas. En consecuencia, no habrá un recargo definitivo por este procedimiento.

Esa previsibilidad puede influir en nuevos pedidos y negociaciones con proveedores. Sin embargo, su traslado a los precios al público dependerá del tipo de cambio, los costos logísticos, los inventarios y los márgenes comerciales.

La competencia de los lavarropas chinos

El expediente sobre los lavarropas chinos aporta un dato clave. Casi el 90% del volumen importado analizado correspondió a equipos sin prestaciones avanzadas de hasta 10 kilos. Por lo tanto, la competencia alcanza a un segmento doméstico amplio, donde el precio y las cuotas pesan en la compra.

Para Rosario, ese escenario se conecta con la transformación de Frimetal, la planta vinculada con Electrolux y Gafa. Según el relevamiento publicado por Rosario3, la fábrica llegó a contar con unos 750 trabajadores. Además, atravesó un ajuste que combinó suspensiones, retiros voluntarios y reducción de líneas productivas.

En octubre de 2025, la empresa aplicó suspensiones rotativas que alcanzaron a 400 trabajadores. La medida respondió a la caída de ventas y la acumulación de stock. En noviembre extendió ese esquema hasta fin de año. Aquellas suspensiones afectaban la actividad de personal con vínculo laboral. Por lo tanto, no representaban la eliminación de 400 puestos.

Durante marzo de 2026, un nuevo programa de retiros voluntarios reunió más de 130 adhesiones. Estaba inicialmente orientado a 100 empleados, según la información gremial difundida entonces. El proceso acompañó, así, la reducción de la actividad industrial y profundizó la preocupación por los empleos restantes.

En abril, cuando se conoció el anuncio de dejar de fabricar heladeras desde mayo, el plantel se situaba en unos 250 empleados. Asimismo, se anticipaba una nueva reducción hasta alrededor de 150. La operación se concentraría en freezers y lavarropas, después de haber discontinuado también la fabricación de cocinas.

El interrogante por el próximo paso

Sobre ese recorrido aparece la pregunta central. El escenario más delicado sería, entonces, que la reestructuración avanzara hasta el cese completo de la producción en Rosario antes de fin de año. Esa posibilidad es una hipótesis de análisis, no una decisión de Electrolux confirmada por la empresa. Sin embargo, plantea qué condiciones permitirían sostener las líneas restantes después del repliegue anunciado en otros productos.

Una eventual transición podría incluir la utilización de los componentes disponibles para completar la producción. Luego, un reemplazo por lavarropas chinos terminados a partir de 2027. La información disponible no permite confirmar esa secuencia. Para establecer si tiene sustento, será necesario conocer el calendario fabril, la reposición de insumos y el programa de abastecimiento de la compañía.

La continuidad comercial de una marca puede sostenerse mediante distintas combinaciones de fabricación nacional e importaciones. Para la economía rosarina, cada alternativa supone una demanda diferente de trabajadores, componentes, talleres y servicios. Por eso, el punto central es cuánto de lo que la empresa venda en Argentina seguirá saliendo de sus líneas de montaje locales. Se trata de un debate que MiPeriódico ya abordó en coberturas previas sobre la industria de Rosario [enlace interno].

La escala constituye, además, uno de los factores que pueden inclinar esa decisión. Si pierde volumen, esos costos se distribuyen entre menos equipos y pueden deteriorar su competitividad. Asimismo, se vuelve más difícil recuperar inversiones para actualizar modelos o incorporar tecnología.

La presión importadora previa

La presión importadora de los lavarropas chinos, por su parte, ya había quedado expuesta al iniciarse la investigación. En enero de este año, las compras externas de lavarropas automáticos habían pasado de 90.000 unidades durante todo 2024 a 916.000 en los primeros diez meses de 2025. Son períodos diferentes y cifras de importaciones totales, no exclusivamente chinas. No obstante, muestran la magnitud del cambio previo en el abastecimiento. La denunciante, Drean, pertenece al grupo mexicano Mabe y tiene su planta en Luque, Córdoba.

La documentación revisada no permite atribuir a la resolución nuevos despidos ni cambios de turnos en Rosario. Tampoco corresponde vincularla causalmente con ajustes anunciados meses antes. Su efecto inmediato es definir una condición de competencia. Las decisiones empresariales, entonces, determinarán cómo repercute sobre la producción.

La definición pendiente

La definición pendiente es el programa industrial de Electrolux para el último trimestre de 2026 y para 2027. Allí podrá observarse si la reestructuración encuentra un punto de estabilidad o si la importación gana más espacio. En consecuencia, para Rosario la diferencia se medirá en las unidades que sigan fabricándose en la ciudad, los empleos que se sostengan y los pedidos que reciban sus proveedores.

Con información de Rosario3