
BUENOS AIRES, 13 de agosto de 2026.- El Gobierno enfrentará esta semana una nueva prueba para su estrategia de desinflación. El jueves 13 de agosto, el INDEC difundirá el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio. En junio, el indicador nacional marcó 1,9%, el registro más bajo desde julio de 2025. El escenario de inflación y consumo en Argentina se perfila como el principal desafío para la economía.
En los primeros seis meses del año, los precios acumularon un aumento de 16,8%. La variación interanual se ubicó en 33,5%. La expectativa del mercado es que el IPC de julio se mantenga alrededor del umbral del 2%. Todo esto ocurre en un contexto de inflación y consumo en Argentina que preocupa a los analistas.
El INDEC difunde el dato clave de inflación y consumo en Argentina
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, la mediana de las proyecciones ubicó el IPC de julio en 2%. El relevamiento se realizó entre 45 participantes. El cálculo es el mismo que en el relevamiento anterior.
Entre los diez analistas que mejor pronosticaron esa variable en el pasado, la estimación fue algo menor, de 1,9%. Para la inflación núcleo, el conjunto de los participantes calculó un 1,8%. El Top 10 también coincidió en ese número.
De confirmarse la proyección del 2%, el índice mostraría una leve aceleración. Sería un aumento frente al 1,9% de junio. También se interrumpiría la secuencia descendente que comenzó después del 3,4% registrado en marzo. Desde entonces, el IPC bajó a 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio. La inflación y el consumo en Argentina pondrán a prueba la continuidad de esa tendencia.
¿Qué espera el mercado para la inflación y el consumo en Argentina?
Con los registros mensuales estabilizados alrededor del 2%, el debate entre los economistas se concentra en la dificultad para quebrar ese nivel. El objetivo es avanzar hacia tasas sensiblemente menores. Este escenario obliga a mirar no solo los precios de los bienes. También hay que observar el comportamiento de los servicios, los regulados y los componentes estacionales. La inflación y el consumo en Argentina será un indicador clave para definir los próximos pasos de la política económica.
El debate económico: ¿hasta dónde puede seguir bajando la inflación?
El primer anticipo relevante de julio llegó el viernes desde la Ciudad de Buenos Aires. El dato estuvo bastante por encima de las previsiones para el dato nacional. El IPC porteño aumentó 2,9%, frente al 1,8% de junio. Con ese resultado, acumuló 19,4% en los primeros siete meses de 2026. La variación interanual llegó a 33,2%, según el Instituto de Estadística y Censos porteño.
El salto estuvo asociado a factores estacionales y a servicios. Restaurantes y hoteles aumentaron 5,3%. Recreación y cultura avanzó 5,8%. Educación subió 4,1%. Transporte aumentó 3,1%. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles crecieron 2,7%. En conjunto, estos rubros aportaron 2,11 puntos porcentuales a la variación mensual.
Dentro de restaurantes y hoteles, el organismo porteño explicó que incidieron las subas en los alojamientos turísticos. También influyeron, en menor medida, los aumentos de los alimentos preparados en restaurantes, bares y casas de comidas.
El dato de CABA encendió una señal de alerta
Un punto importante para interpretar el dato es la fuerte diferencia entre bienes y servicios. Los bienes subieron 1,4% en CABA. Los servicios avanzaron 3,8%. Además, los productos estacionales treparon 10,9%. Los regulados lo hicieron 3%. Esa composición ayuda a explicar por qué el IPC porteño no anticipa un dato nacional de la misma magnitud. La inflación y el consumo en Argentina requieren mirar ambos indicadores con cuidado.
En alimentos, uno de los rubros de mayor impacto sobre los hogares, la suba porteña fue más moderada. Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,9% durante julio.
La fuerte diferencia entre bienes y servicios en CABA
El dato del INDEC se conocerá en un contexto particular. La desaceleración de la inflación todavía no logra traducirse en una recuperación sostenida del consumo minorista. Este es el núcleo del fenómeno de inflación y consumo en Argentina: los precios suben menos, pero la gente sigue sin comprar.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron 3,8% interanual en julio. Así lo indica el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). También registraron un retroceso de 2,1% frente a junio. En los primeros siete meses del año, acumularon una caída de 2,7%.
La fotografía resulta relevante porque muestra dos fenómenos que conviven. Por un lado, una inflación mensual mucho más baja que la observada en los primeros años del proceso de estabilización. Por el otro, familias que siguen restringiendo gastos. Esa es la paradoja de la inflación y el consumo en Argentina.
El consumo minorista no reacciona pese a la baja inflación
Según el informe de CAME, el final del efecto del aguinaldo profundizó la conducta de consumo defensiva. También influyó el mayor peso de las tarifas de servicios sobre los presupuestos familiares. Las compras se concentraron en bienes indispensables, medicamentos e insumos de reposición inmediata. En cambio, se postergaron bienes durables, indumentaria y artículos de mayor valor.
La debilidad fue extendida: seis de los siete rubros relevados por CAME terminaron en baja interanual. Textil e indumentaria retrocedieron 5,6%. Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: cayó 5,5%. Alimentos y bebidas disminuyó 5,4%. La única excepción fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con un crecimiento de 1%.
También empeoró la percepción de los comerciantes. El 44,5% calificó la situación de su negocio como desfavorable. El mes anterior, ese porcentaje era del 43,1%. Además, el 61,5% consideró que la coyuntura no era propicia para realizar nuevas inversiones.
Un consumo defensivo y concentrado en lo indispensable
La excepción dentro del relevamiento volvió a aparecer en el canal digital. Las ventas online de los comercios con locales físicos aumentaron 14,9% interanual. Esa es una señal de que parte del consumo está cambiando de canal. Los consumidores buscan precios, promociones y mayor facilidad de comparación.
El canal digital, la excepción en un contexto de caída
Así, el número que publique el INDEC el jueves tendrá una lectura que excederá unas décimas más o menos de inflación. Si el IPC se ubica cerca del 2%, confirmará que la desinflación continúa. Pero también mostrará las dificultades para perforar ese nivel.
El telón de fondo seguirá siendo una demanda interna frágil. Aun con aumentos de precios mucho más moderados, las ventas minoristas muestran que el bolsillo opera como un límite para la recuperación del consumo. La inflación y el consumo en Argentina, en definitiva, serán el dato que marque el rumbo de los próximos meses.
Con información de Perfil
