
BUENOS AIRES, 20 de mayo de 2026.- El efecto más silencioso del ajuste ya tiene nombre y apellido. La morosidad bancaria argentina llegó en 2026 a niveles que no se veían desde la crisis de 2001 y hoy afecta a unos cinco millones de personas con deudas en tarjetas y créditos personales que, en muchos casos, se volvieron estructuralmente impagables.
No es un problema de mala administración individual. Es el resultado de años de tasas reales altísimas aplicadas sobre ingresos que no pudieron seguir el ritmo.
La morosidad bancaria argentina y sus números récord
El deterioro fue acelerado y sostenido. Según datos del BCRA y cálculos de la consultora 1816, la irregularidad en financiación con tarjetas de crédito a familias trepó al 11% a comienzos de 2026, el nivel más alto desde la debacle de 2001-2002. En préstamos personales, la situación es aún más grave: la mora pasó del 4,3% en diciembre de 2023 al 13,8% en el mismo período.
El sector no bancario amplifica el problema. En fintechs, billeteras digitales y financieras de consumo, las tasas de mora superan el 30% en varios casos, duplicando o triplicando los registros del sistema bancario tradicional.
Para dimensionar el salto: en 2016 la morosidad promedio del sistema era del 3,2%. En diciembre de 2019, prepandemia, ya había subido al 7%. Hoy, en algunos segmentos, supera el 14%.
Por su parte, un estudio de la consultora Eco Go revela que los créditos no bancarios catalogados como “irrecuperables” se cuadruplicaron en apenas doce meses: pasaron del 2,6% de la cartera total en marzo de 2025 al 10,8% en marzo de 2026. En términos absolutos, el stock de deuda incobrable saltó de unos 232.000 millones de pesos a 1,5 billones.
Sobreendeudamiento de hace seis meses: la raíz del problema actual
El origen del colapso no está en el presente. Está en decisiones tomadas medio año atrás.
La consultora Qaly, dirigida por la economista Anastasia Daicich, construyó un análisis econométrico sobre datos del BCRA que identifica el sobreendeudamiento de seis meses anteriores como el principal predictor estadístico de la mora actual, por encima de la inflación y del nivel de actividad económica.
“El principal predictor estadístico de la mora actual no es la inflación del momento, ni el nivel de actividad económica, sino el nivel de endeudamiento de seis meses atrás”, explicó Daicich a iProfesional.
El mecanismo operó en dos fases. En la primera, la caída del ingreso real empujó a las familias a usar el crédito como sustituto parcial del salario. En la segunda, esa deuda acumulada se transformó en mora. Entre diciembre de 2023 y enero de 2026, el endeudamiento total de las familias en el sistema bancario creció 5,3 veces: los préstamos personales se multiplicaron por nueve y las tarjetas, por 3,4.
Asimismo, la relación entre deuda y masa salarial pasó de 0,99 a 2,09 entre abril de 2024 y diciembre de 2025. Con tasas reales que llegaron al 5,2% mensual en tarjetas durante el segundo semestre de 2025, esos niveles son incompatibles con los ingresos disponibles.
“No es casual que la mora en ese segmento duplique o triplique la del sistema bancario”, señala el informe de Qaly en referencia al crédito no bancario, donde los productos de acceso rápido y requisitos laxos funcionaron como catalizadores del sobreendeudamiento.
Refinanciaciones: cuotas bajas, intereses impagables
Tres bancos públicos tomaron la delantera en ofrecer salidas para sus clientes en mora: el Banco Nación Argentina, el Banco Provincia de Buenos Aires y el Banco Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, las condiciones de los planes revelan la magnitud del problema.
Una deuda de cuatro millones de pesos refinanciada a 12 meses implica cuotas de unos 540.000 pesos y un costo total de alrededor de 6,5 millones. A 36 meses, la cuota baja a 365.000 pesos pero el total pagado trepa a 13 millones: más de tres veces el capital original. A 72 meses, el deudor termina abonando 22,6 millones, casi cinco veces el monto inicial.
No obstante, las tasas nominales del 60% al 80% anual se convierten en un Costo Financiero Total que en varios casos supera el 100% o el 120% anual, una vez sumados punitorios y seguros.
Los bancos privados optaron por otra estrategia: contactar directamente a clientes con mora avanzada de más de 90 o 180 días y ofrecerles quitas de capital, con posibilidad de condonación parcial de intereses si el deudor demuestra voluntad de pago.
¿Qué dice el Gobierno sobre el pico de mora?
La postura oficial apunta a la normalización. Una fuente cercana al equipo económico señaló a iProfesional que “los bancos ya vieron el pico de la morosidad” y que los datos de marzo y abril muestran una desaceleración del deterioro.
En esa línea, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, apuntó en el evento Expo EFI hacia las propias entidades: “Los bancos tuvieron que reconstruir sus sistemas de scoring y hubo una primera ola de créditos que se otorgó a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero”. Y agregó un factor estructural: con la baja de la inflación desapareció el efecto de licuación que durante años alivió las últimas cuotas de los créditos en pesos.
En este sentido, el diagnóstico de los analistas privados es más pesimista. La mayoría coincide en que una reducción de tasas nominales o nuevas líneas de crédito tendrán efectos marginales si no van acompañadas de una recuperación genuina del ingreso real de los hogares. Sin esa condición, el crédito seguirá operando como mecanismo de compensación de un desequilibrio estructural: las familias ganan menos de lo que no pueden dejar de gastar.
Bajo esta premisa, la morosidad bancaria argentina de 2026 no es solo un problema financiero. Es el termómetro de un modelo donde millones de familias tomaron deuda para llegar a fin de mes y hoy no pueden pagarla.
Con Iprofesional
