
PEKÍN, 14 de mayo de 2026.- En pleno banquete de gala en el Gran Palacio del Pueblo, Donald Trump anunció una fecha que nadie esperaba escuchar esa noche. La cumbre Trump-Xi en Washington quedó fijada para el 24 de septiembre, con invitación formal al mandatario chino y a su esposa para visitar la Casa Blanca.
Es la primera vez que se fija una fecha concreta para una visita de Xi Jinping a suelo estadounidense. El anuncio, formulado en pleno discurso ante el líder chino, marca un punto de inflexión en la relación bilateral.
No obstante, la invitación no fue el único gesto de acercamiento de la noche.
La cumbre Trump-Xi en Washington, el anuncio central de la noche
El presidente republicano calificó el vínculo entre ambas potencias como “una de las más importantes de la historia” y la definió como “muy especial”. En ese tono, brindó por la prosperidad de los dos países y por un futuro “brillante” para las relaciones bilaterales.
Por su parte, Trump recurrió a la historia para reforzar su mensaje. Evocó la publicación de textos de Confucio por Benjamin Franklin, la participación de trabajadores chinos en la construcción del ferrocarril estadounidense y el apoyo de Theodore Roosevelt a la creación de la Universidad Tsinghua, casa de estudios donde se formó el propio Xi.
“Los estadounidenses y los chinos compartimos muchas cosas en común. Valoramos el trabajo duro, el valor y los logros. Amamos a nuestras familias y a nuestros países”, señaló Trump ante los presentes.
Asimismo, el mandatario subrayó que ambas naciones tienen “la oportunidad de apoyarse en esos valores para crear un futuro de mayor prosperidad, cooperación, felicidad y paz para nuestros hijos”.
Xi equiparó el “gran rejuvenecimiento” chino con el Make America Great Again
En la apertura del banquete, Xi Jinping tomó la palabra para trazar un paralelismo que llamó la atención de la sala. El presidente chino aseguró que las aspiraciones del “gran rejuvenecimiento” de su país son plenamente compatibles con el espíritu del movimiento “Make America Great Again”.
“Lograr el rejuvenecimiento de la nación china y hacer Estados Unidos grande de nuevo pueden proceder totalmente en paralelo, reforzarse mutuamente y beneficiar al mundo”, afirmó Xi.
Bajo esta premisa, el líder chino vinculó el plan de modernización de China para los próximos 15 años con la celebración de los 250 años de independencia estadounidense. Según Xi, ambos proyectos comparten valores de “patriotismo, innovación y espíritu pionero”.
Una cena con empresarios y altos funcionarios de ambas potencias
El encuentro no se limitó al intercambio de discursos. La cena de gala reunió en uno de los salones del Gran Palacio del Pueblo a altos funcionarios de Washington y Pekín, junto a empresarios de las principales compañías estadounidenses y chinas.
En ese contexto, Xi fue más allá del protocolo y sostuvo que la relación bilateral es “la más importante del mundo”. “Debemos asegurarnos de que funciona y nunca se echa a perder”, remarcó.
En este sentido, Trump cerró su intervención reafirmando el “vínculo de respeto” que une a los dos pueblos desde los orígenes de Estados Unidos. Para el presidente republicano, ese lazo se construyó sobre “250 años de comercio y respeto mutuo”.
Con la invitación formal y el compromiso de seguir construyendo puentes, la cumbre Trump-Xi en Washington quedó como el gesto político más concreto de una noche cargada de simbolismo histórico.
