Encajes bancarios: el dinero liberado que no llega al crédito

BUENOS AIRES, 30 DE MARZO DE 2026.- El Tesoro Nacional ya capturó los $2,5 billones que el Banco Central liberará a partir del 1.° de abril con la baja de encajes bancarios. Así lo reveló la última licitación de deuda en pesos, que registró un rollover del 138%. El crédito al sector privado, por ahora, tendrá que esperar.

El Banco Central anunció la medida hace algunos días. En principio, la reducción de encajes debería mejorar el acceso al crédito del sector privado y estimular una demanda de bienes que hoy está estancada.

Baja de encajes bancarios: del BCRA al Tesoro, sin escalas

En la práctica, el dinero inmovilizado va a migrar de la órbita del BCRA directamente al Tesoro. Por su parte, el analista financiero Christian Buteler explicó a Ámbito una diferencia clave: antes esos encajes eran obligatorios, ahora serán voluntarios.

Los encajes son fondos que los bancos retienen por orden de la autoridad monetaria. Su función es cubrir retiros excepcionales de depósitos ante eventuales situaciones de falta de liquidez. En Argentina, su nivel es excepcionalmente alto: 50% contra un promedio regional del 30%. En términos concretos, de cada 100 pesos captados en una caja de ahorro o un plazo fijo, 50 quedan inmovilizados.

No obstante, los encajes cumplen también otra función: regular la oferta de dinero circulante. El nivel elevado responde a la decisión del BCRA de sostener el apretón monetario para forzar la baja de la inflación.

En este sentido, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, señaló que los agregados monetarios crecen por debajo de la inflación. Eso, según su análisis, indica que la inflación debería ceder en el corto plazo.

La demanda de dinero se enfría

Facundo Beltramone, economista de la Fundación Libertad, indicó que los agregados monetarios de Argentina están históricamente bajos. “Cerraron 2025 por debajo de sus promedios históricos, con la base monetaria en torno a 4,9% del PBI”, señaló. Asimismo, detalló que el M1 cerró en 5,6%; el M2, en 13,7%; y el M3, en 23%, todos rezagados frente al promedio 2005-2025.

Bajo esta premisa, Buteler advirtió que es muy difícil que el dinero liberado se vuelque a la economía real. Aunque hay sectores vinculados a la exportación que muestran dinamismo, el comercio y el consumo no repuntan. Esa situación genera aumento de la morosidad en los créditos, lo que afecta a los bancos y reduce la demanda de dinero. “Si la economía se contrae, la demanda de dinero también cae por su carácter transaccional”, explicó el analista.

Martín Vauthier, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y figura clave del equipo de Luis Caputo, fue claro en su cuenta de X: que la prioridad sigue siendo contener la cantidad de dinero para bajar la inflación, no estimular el consumo. “La no renovación de una porción de los encajes remunerados es una etapa más del proceso de normalización gradual de la política de encajes”, escribió, y aclaró que la medida no implicó expansión monetaria, ya que los bancos usaron esos pesos para adquirir nuevos bonos a mayor plazo de manera voluntaria.

Por su parte, Vauthier señaló que la caída en la tasa de interés y la extensión de los plazos en la última licitación —con colocaciones a octubre de 2027 y 2028— refleja que el mercado espera una reducción de la inflación y de la prima de riesgo soberana.

Así, la baja de encajes bancarios no representa, al menos por ahora, una inyección real de crédito al sector privado. El dinero liberado ya tiene otro destino, y la demanda de financiamiento privado sigue sin despegar.

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