
Beirut, tras una escalada entre Hezbolá e Israel en medio del conflicto entre Estados Unidos
e Israel con Irán, en Beirut, Líbano, el 12 de marzo de 2026. REUTERS/Khalil Ashawi
DUBÁI/TEL AVIV/WASHINGTON, 11 DE MARZO DE 2026.- El ataque a petroleros en Irak volvió a encender las alarmas en Medio Oriente y generó un fuerte impacto en el mercado energético internacional. La tensión creció en medio de la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, mientras varios buques resultaron alcanzados por proyectiles en aguas cercanas al Golfo Pérsico. El episodio reavivó el temor a una crisis petrolera global y aumentó la preocupación por la seguridad de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El conflicto se intensificó tras una serie de ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. La ofensiva comenzó hace casi dos semanas y, desde entonces, la violencia se extendió a distintos puntos de la región. Fuentes internacionales estiman que los enfrentamientos ya dejaron cerca de 2.000 muertos, la mayoría en Irán y Líbano, mientras crece la presión internacional para evitar una escalada mayor.
La crisis también tiene un fuerte impacto humanitario. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informó que más de 1.100 niños murieron o resultaron heridos desde el inicio de los ataques. La organización pidió medidas urgentes para proteger a la población civil y advirtió que la situación podría agravarse si el conflicto continúa.
Cómo impacta el ataque a petroleros en Irak en el mercado energético
Los mercados reaccionaron con fuertes movimientos en el precio del crudo. A comienzos de la semana, el petróleo llegó a rozar los 120 dólares por barril antes de retroceder hacia los 90 dólares. Sin embargo, los nuevos incidentes marítimos volvieron a impulsar las cotizaciones y reactivaron el temor a una interrupción del suministro mundial.
Empresas de seguridad marítima indicaron que embarcaciones vinculadas a Irán habrían atacado dos petroleros en aguas iraquíes. Los impactos provocaron incendios en los buques y dejaron al menos un tripulante muerto. Además, varios barcos resultaron dañados por proyectiles en aguas del Golfo, lo que obligó a reforzar las medidas de seguridad en la zona.
El analista Tony Sycamore, de la firma IG, explicó que los ataques podrían representar una respuesta a la decisión de liberar reservas estratégicas de petróleo. La Agencia Internacional de Energía recomendó a los principales países consumidores liberar hasta 400 millones de barriles para frenar la suba del precio del crudo.
El gobierno estadounidense respaldó la iniciativa. El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que Estados Unidos liberará 172 millones de barriles de su reserva estratégica en los próximos días para estabilizar el mercado energético.
El estrecho de Ormuz, punto clave del conflicto
La situación en el estrecho de Ormuz mantiene en alerta a gobiernos y empresas del sector energético. Este paso marítimo conecta el Golfo Pérsico con el océano abierto y funciona como uno de los corredores petroleros más importantes del planeta. Se estima que cerca de una quinta parte del petróleo mundial atraviesa ese canal.
Autoridades iraníes afirmaron que el estrecho se encuentra bajo su control. Al mismo tiempo, los países del G7 analizan la posibilidad de escoltar buques para garantizar la navegación segura en la región y evitar un bloqueo que podría afectar al comercio global de energía.
Mientras tanto, Estados Unidos aseguró que sus fuerzas destruyeron varias embarcaciones militares iraníes durante los últimos enfrentamientos. Sin embargo, fuentes internacionales indicaron que Irán podría haber desplegado minas en el canal, lo que complica la circulación de barcos y aumenta el riesgo de nuevos ataques.
La tensión militar también generó advertencias sobre posibles ataques contra infraestructura energética en la región. Funcionarios estadounidenses alertaron que milicias aliadas de Irán podrían intentar atacar instalaciones vinculadas a empresas occidentales en Irak.
Analistas internacionales advierten que la escalada militar podría provocar una crisis energética global si el conflicto se prolonga. En ese contexto, el ataque a petroleros en Irak se convirtió en un nuevo factor de incertidumbre para el mercado petrolero y para la estabilidad política de Medio Oriente.
