
BUENOS AIRES, 16 de febrero de 2026.- El paro general nacional es la respuesta definitiva que la cúpula de la CGT resolvió este lunes para enfrentar el tratamiento de la reforma laboral. La medida surge ante el debate en la Cámara de Diputados previsto para este jueves o el próximo miércoles 25.
Bajo una fuerte presión de las bases y cuestionamientos internos, el consejo directivo activará una huelga sin movilización. Esta representa la cuarta huelga contra la gestión de Javier Milei. Además, es la primera bajo la conducción del nuevo triunvirato de Argüello, Sola y Jerónimo.
El transporte será el eje central de la protesta según confirmaron fuentes sindicales. En este sentido, la Unión Tranviaria Automotor (UTA) ya adelantó su adhesión total. Por lo tanto, se garantiza una paralización de actividades en los principales centros urbanos del país.
El impacto del paro general nacional en el transporte
La reunión virtual de urgencia buscó unificar criterios ante el avance de sectores díscolos que exigían protestas inmediatas. No obstante, la central obrera optó por evitar la movilización callejera. Por otra parte, buscan desvincularse de los recientes incidentes violentos ocurridos frente al Congreso nacional.
Los dirigentes admiten internamente que el clima social actual obliga a una estrategia de desgaste simbólico. En consecuencia, el paro general nacional se posiciona como una herramienta de presión política directa. El conflicto se intensificó tras los anuncios de Patricia Bullrich sobre las licencias por enfermedad.
La jefa del bloque oficialista aclaró que se aplicarán cambios para garantizar el cobro del 100% de haberes solo en casos comprobables. Por consiguiente, la CGT interpreta estos ajustes como un ataque directo a los derechos adquiridos. Además, denuncian una precarización del sistema de seguridad social actual.
Interna sindical y el rol de la UTA
La interna sindical juega un papel determinante en la dureza de esta medida de fuerza. El Frente de Sindicatos Unidos, liderado por la UOM y Pablo Moyano, ya había definido una movilización propia. Por lo tanto, la conducción oficial debió endurecer su postura ante los sectores estatales.
El éxito del paro general nacional dependerá exclusivamente de la adhesión masiva de los gremios aeronáuticos y de servicios. De esta manera, la jornada en la que se trate el proyecto de ley marcará un termómetro social clave. El Gobierno, por su parte, intenta desestimar el poder de fuego de los gremios.
En conclusión, la paralización del servicio de colectivos de la UTA define el alcance de la protesta. El país aguarda una fecha confirmada para lo que promete ser un cese de actividades masivo. La efectividad del paro general nacional será evaluada tras la sesión legislativa en la Cámara de Diputados.
(ct/lanacion)
