Geopolítica en América Latina: potencias en pugna por 2026

Análisis de la geopolítica en América Latina frente a la influencia de China y Estados Unidos en 2026.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saluda al presidente chino Xi Jinping antes de una reunión bilateral en la base aérea de Gimhae, en Busan, Corea del Sur (30.10.2025)

16 de febrero de 2026.- La geopolítica en América Latina atraviesa una encrucijada determinante según la periodista Claudia Herrera Pahl, en su columna para la cadena pública alemana Deutsche Welle (DW). En este sentido, la analista sostiene que rara vez la región estuvo tan atrapada entre la rivalidad de las grandes potencias y las tensiones internas como en este 2026.

El retorno de la lógica estratégica de Washington

Lo que durante mucho tiempo se consideró un espacio secundario, hoy vuelve a situarse en el centro de la política internacional. De hecho, expertos reunidos en la Academia de Educación Política en Tutzing, Alemania, coinciden en que Estados Unidos ha retomado una lógica de poder clásica. Por consiguiente, temas como el control fronterizo, el narcotráfico y la contención de tendencias autoritarias dominan la agenda de seguridad.

Esta postura representa un retorno a la continuidad histórica de la Doctrina Monroe de 1823, que sitúa al hemisferio occidental como un espacio central de seguridad. No obstante, Herrera Pahl destaca que lo novedoso es el tono de Washington: más directo, menos normativo y explícitamente estratégico. En el trasfondo aparece la rivalidad sistémica con Rusia y, fundamentalmente, con China por la influencia regional.

Geopolítica en América Latina y la amenaza real de China

Si bien actualmente no existen bases militares extranjeras en la zona, Lisa-Marie Geltinger advierte que los vínculos económicos en puertos clave podrían traducirse en acciones militares. Por lo tanto, el control de recursos como el litio y el cobre resulta vital para la movilidad eléctrica y las tecnologías de defensa modernas. En este contexto, China ya superó a Estados Unidos como principal socio comercial de la mayoría de los países sudamericanos.

Por otra parte, el capital chino atrae a los gobiernos locales por su rapidez operativa y la ausencia de fuertes condicionamientos políticos previos. Sin embargo, esta presencia económica genera nuevas dependencias estructurales que Washington percibe como una amenaza directa a su hegemonía. En consecuencia, el continente se ha transformado en un escenario de competencia global por el dominio de las infraestructuras críticas.

Crisis estructurales y el desafío democrático

La migración y el tráfico de drogas sintéticas, como el fentanilo, intensifican las tensiones de seguridad y reflejan desigualdades profundas en las instituciones. Además, el profesor Günther Maihold, de la Universidad Libre de Berlín, advierte que atravesamos una “coyuntura crítica” donde las facultades del poder ejecutivo se amplían peligrosamente. Por esta razón, las próximas elecciones en grandes países como Brasil o Perú adquirirán una relevancia trascendental.

En conclusión, el año 2026 definirá si América Latina logra posicionarse estratégicamente en un mundo multipolar o si refuerza sus tendencias autoritarias internas. La capacidad de los propios países para preservar su autonomía será el factor decisivo para dejar de ser una periferia. De esta manera, el continente busca consolidarse como un espacio estratégico clave frente a las presiones externas de las grandes potencias.

(ct/dw)