Thiago, 16 años, en terapia intensiva tras golpiza en Pinamar

Thiago, el adolescente golpeado en Pinamar.

Buenos Aires, 31 de enero de 2026.- Thiago M., un adolescente de 16 años que veraneaba con su familia, lucha por su vida en terapia intensiva tras sufrir una brutal golpiza a manos de una patota en el estacionamiento del muelle de Pinamar. El ataque ocurrió a las 5:30 de la madrugada del sábado, cuando Thiago esperaba a sus padres junto a dos amigos. Según el parte médico oficial, presenta un hematoma cerebral no quirúrgico y fractura de cráneo, por lo que fue derivado de urgencia desde el Hospital de Pinamar al Bicentenario de Esteban Echeverría. La Fiscalía, a cargo de Juan Pablo Calderón, ya inició la búsqueda de los al menos seis agresores.

Cronología minuto a minuto del ataque en Pinamar

El violento episodio comenzó cuando Thiago y sus dos amigos (de 14 y 17 años) esperaban en el estacionamiento del muelle de Pinamar. Sus padres pescaban en el muelle. Un grupo de al menos seis jóvenes que caminaba por la avenida del Mar los comenzó a insultar con frases racistas (“negros de mierda”) y los desafió a pelear. Inmediatamente, los atacantes se abalanzaron sobre los tres, concentrando la furia en Thiago.

La llegada de la policía que pudo salvarle la vida

La golpiza fue interrumpida por la intervención de los amigos de Thiago y, decisivamente, por la llegada de un móvil policial. Al ver a las autoridades, los agresores huyeron rápidamente. Thiago, aún consciente, logró caminar hasta el muelle para avisar a sus padres. “Cuando bajamos del muelle, vemos que había un patrullero cerca de nuestro auto y vemos a mi nene tirado”, relató su madre, Lucía, a Crónica TV. El adolescente fue trasladado de inmediato al Hospital Municipal de Pinamar.

Testimonios desgarradores La familia habla

La familia de Thiago brindó testimonios crudos que dimensionan la gravedad del hecho. Su madre, Lucía, detalló el estado crítico de su hijo y narró los últimos momentos antes del ataque.

“Mi hijo está en terapia intensiva. Tiene hundimiento y fractura en el cráneo, toda la cara hinchada, los dos ojos los tiene casi cerrados. Le dieron una paliza terrible”, declaró Lucía, la madre, con la voz quebrada. Y agregó: “Creo que si no llegaba la Policía, a mi hijo lo mataban”.

Por su parte, Marcela, la abuela, hizo un emotivo pedido: “Pido oración por mi nieto, que se cure rápido… Él no estaba molestando a nadie”, y agradeció el trabajo de la fuerza policial.

La investigación fiscal y las pistas por seguir

El fiscal Juan Pablo Calderón está al frente de la causa e impulsa varias líneas de investigación clave:

Análisis de cámaras: Revisión exhaustiva de las cámaras de seguridad del muelle, el estacionamiento y los locales aledaños, incluido un boliche cercano del que habrían salido los agresores.

Relevamiento testimonial: Búsqueda y declaración de los amigos de Thiago y otros testigos que presenciaron la agresión o la huida.

Identificación de los agresores: Los atacantes tendrían entre 17 y 18 años. La pesquisa busca cruzar datos de cámaras con información de patrulleros que recorren la zona de boliches.

Contexto: Violencia, racismo y fiestas costeras

Este caso excede el hecho de violencia juvenil aislada. Incorpora elementos de:

Violencia grupal (patota): Un modus operandi recurrente en agresiones graves.

Injuria racial: Los insultos relatados por la víctima agregan un componente de odio al ataque.

Falta de control en eventos masivos: El hecho ocurrió en la madrugada, en una zona de alto flujo juvenil y cerca de un boliche, poniendo en foco los operativos de seguridad en la costa.

¿Qué sigue?

El proceso ahora sigue dos caminos paralelos:

Médico: La evolución del hematoma cerebral de Thiago determinará su recuperación. Permanece en observación crítica en el Hospital Bicentenario.

Judicial: La fiscalía trabaja contra reloj para identificar y detener a los agresores antes de que puedan coordinar versiones o escapar de la ciudad. La presión familiar y mediática acelera la pesquisa.

Conclusión: Una familia destrozada y una ciudad en alerta

La golpiza a Thiago Moserrat en Pinamar no es solo un hecho policial. Es la historia de una familia de vacaciones destrozada por la violencia gratuita y el odio. Mientras Thiago pelea en terapia intensiva, la investigación judicial se ha convertido en una carrera por la justicia. El caso deja al descubierto, una vez más, los riesgos de la nocturnidad costera sin controles efectivos y la necesidad urgente de prevenir este tipo de agresiones que, en minutos, cambian vidas para siempre.