El acuerdo con el FMI bajo presión: la “motosierra” de Milei se agota y pone en riesgo la meta fiscal

Javier Milei junto a Kristalina Georgieva, directora del FMI, en el marco del acuerdo y el recorte de gastos
Javier Milei junto a la directora del FMI, Kristalina Georgieva.

BUENOS AIRES, 3 de septiembre de 2026.- El resultado fiscal de agosto se conocerá el 18 de septiembre. En primer lugar, ese dato marcará un nuevo capítulo en la relación del gobierno con el FMI. Sin embargo, cumplir la meta fiscal es cada vez más difícil. En efecto, el recorte de gastos ya no alcanza y los números no acompañan.

La meta fiscal, cada vez más lejana

Según las metas del acuerdo, Luis Caputo necesita $16,2 billones de superávit primario. Hasta ahora lleva $10,2 billones. Por lo tanto, quedan $6 billones por reunir hasta diciembre. El problema es que diciembre es deficitario por el pago de aguinaldos. En consecuencia, entre agosto y noviembre el equipo económico necesita conseguir al menos $1,5 billones por mes para compensar el rojo de fin de año. Así, la meta es muy desafiante.

La recaudación no acompaña

Por un lado, el recorte de gastos no encuentra respaldo en la recaudación. Además, la actividad sigue débil. Asimismo, los impuestos al consumo caen. En julio la recaudación no cayó, pero fue por estacionalidad. Por ejemplo, venció Ganancias. En agosto subieron las retenciones por un piso bajo de comparación con 2025. Sin embargo, el IVA, internos y aranceles de importación siguen en negativo.

Según el IARAF, la recaudación cayó 3,8% real interanual en los primeros ocho meses de 2026. En concreto, derechos de exportación: -28,3%. Asimismo, importación: -18,5%. También, internos: -17,3%. Por último, IVA neto: -6,6%. Para cumplir la meta sin más recortes, debería revertirse la tendencia. Pero no hay señales.

El ajuste se concentra en partidas chicas

En este sentido, Ficonomics señala que el recorte de gastos se sostiene con recortes grandes en partidas chicas. De hecho, “el patrón se repite desde el otoño y compromete la sostenibilidad”, advierten. Además, las partidas grandes ya no ajustan: las prestaciones indexadas son más del 49% del gasto y siguen creciendo.

En agosto, el devengado anticipa la misma tendencia. Por ejemplo, las transferencias a provincias cayeron 81,87%. Asimismo, ayudas sociales: -19,34%. También, servicios no personales: -17,20%. Igualmente, jubilaciones: -10,01%. Por último, personal: -7,84%. En consecuencia, el margen para nuevos recortes se reduce.

Riesgo de nuevo incumplimiento

Ante esta situación, no sería extraño que el gobierno vuelva a pisar gastos devengados por $2 billones para enero de 2027. Cabe recordar que ya lo hizo en junio y el FMI le dio un waiver.

Por su parte, el CEPA advierte: “lucen casi imposible que el gobierno acumule los $7 billones de resultado primario hasta fin de año”. El motivo es el déficit de diciembre por aguinaldos, que superaría los $3 billones. Además, el gobierno ya incumplió en junio, incluso después de que el FMI rebajara la meta en $1,6 billones.

Milei defiende el ajuste

En este contexto, el presidente salió a cuestionar a los que piden flexibilizar la política. Si bien la inflación fue el mandato de 2023, ahora la demanda incluye que el dinero alcance y que haya movimiento.

Hasta ahora, el programa se basa en recortar dinero en circulación y contener el gasto. Sin embargo, eso frena el crédito y la actividad. No obstante, Milei sostiene: “No vamos a flexibilizar la política fiscal. El resultado fiscal no se negocia”. Y agregó: “Tampoco la política monetaria. No vamos a parar hasta derrotar la inflación”.

Con información de Ámbito