
BUENOS AIRES, 9 de junio de 2026.- El optimismo tiene precio. Arriazu advierte sobre Argentina con una paradoja que pocos esperaban escuchar: si el plan económico funciona, el país se volverá caro. “El tipo de cambio se está apreciando. Si Argentina tiene éxito, Argentina va a ser cara”, afirmó el economista Ricardo Arriazu ante empresarios de la construcción reunidos en la 71.ª Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco).
Para Arriazu, los fundamentos macro nunca estuvieron tan alineados. Proyecta un superávit comercial de 20.000 millones de dólares, exportaciones que crecerán otros 20.000 millones y una cosecha récord que, sumada al empuje de la minería y la energía, sostendrá un crecimiento base del 3,5% para este año. “Tenemos los mejores números macroeconómicos de América Latina”, resumió.
No obstante, el mismo Arriazu puso el freno: el mayor riesgo país de la región convive con esos números. “Fuimos estafadores seriales y la gente tiene miedo”, dijo sin rodeos. La confianza, según él, es la variable que definirá si el crecimiento se consolida o se diluye.
Arriazu advierte sobre Argentina y la crisis de la construcción
El sector que lo escuchaba tiene motivos para preocuparse. La construcción pasó de representar el 25% del PBI a apenas el 3%, cuando el promedio mundial es del 6%. “Invertimos menos que la depreciación de las viviendas”, disparó Arriazu, atribuyendo el derrumbe a la baja inversión pública y al ahogo financiero del sector privado.
Para salir del pozo, el economista apunta a un camino de largo aliento: erradicar la inflación. Mientras tanto, propuso cuotas indexadas como herramienta transitoria, aunque reconoció sus límites: el salario no acompaña y los bancos no tienen fondeo. Su solución es un fondo compensador que cierre esa brecha.
Además, apuntó contra la destrucción del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. “Nosotros destruimos el FGS y los seguros, los únicos instrumentos a largo plazo”, lamentó. Propuso achicar los títulos públicos dentro del fondo para redirigir capital hacia la construcción y el crédito hipotecario.
En defensa de la estrategia cambiaria del Gobierno, fue tajante contra quienes pedían devaluar: “Devaluar hubiera tirado todo el programa al demonio”. El desafío, explicó, es que los dólares hoy llegan de sectores con poco empleo —minería, energía, agro— mientras que los sectores intensivos en trabajo siguen en caída. “El problema es entrar en el péndulo del ajuste y salir de él”, reflexionó.
El tren de la historia y la advertencia final
Arriazu cerró su exposición con una proyección que dejó al auditorio sin margen para el pesimismo. Para 2030, estimó, Argentina exportará más de 30.000 millones de dólares solo en energía. “Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular”, afirmó.
Sin embargo, la advertencia estuvo implícita en cada dato que presentó. Argentina tuvo oportunidades antes y las desperdició. Arriazu advierte sobre Argentina con la misma convicción de siempre: los números están, pero la confianza todavía no. Y sin confianza, el tren puede pasar de largo otra vez.
Con Perfil
