
BUENOS AIRES, 1 de junio de 2026.- Generó desconcierto en el ámbito energético. En primer lugar, Marcelo Lamboglia renunció esta mañana a la presidencia del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrge). La renunció el presidente del Enrge apenas un mes después de haber asumido mediante el decreto 318/2026.
Por su parte, la salida fue confirmada a LA NACION por el propio Lamboglia. En su lugar ejercerá la representación el vicepresidente Vicente Serra. Asimismo, así lo establece el decreto de creación para los casos de ausencia o impedimento del titular.
Las dos diferencias que detonaron la renuncia del presidente del Enrge
Bajo esta premisa, las causas tienen nombre concreto. En este sentido, surgieron diferencias al interior del directorio sobre dos cuestiones centrales. La primera: los sueldos.
El nuevo organismo heredó una brecha salarial histórica. El personal del Enargas cobra alrededor de un 30% más que el del ENRE. La renunció el presidente del Enrge se produjo después de que Lamboglia impulsara equiparar los salarios hacia arriba. Parte del directorio resistió y propuso aumentos focalizados.
La segunda diferencia fue sobre cómo organizar las reuniones de directorio con el personal. No obstante, las tensiones hicieron insostenible la convivencia. Antes de irse, Lamboglia les dijo a sus colegas que “la decisión estaba tomada y que no estábamos haciendo un buen papel”.
Un ente que todavía no arrancó
En contraste, el Enrge se constituyó formalmente el 5 de mayo, hace menos de un mes. Desde entonces, el avance fue escaso. La estructura aprobada es transitoria. Los departamentos comunes siguen duplicados.
Además, el debate sobre cómo avanzar en la fusión real tampoco se resolvió. Hay financiamiento disponible del BID y el Banco Mundial. Sin embargo, la Secretaría de Energía se demora en activarlos.
Finalmente, el directorio aprobó apenas dos resoluciones desde su constitución. Reinó una parálisis que algunos atribuyen al temor a firmar decisiones. La renunció el presidente del Enrge deja ahora la necesidad de convocar un nuevo concurso para cubrir la presidencia.
