
BUENOS AIRES, 11 de abril de 2026.- El desplome de la causa de La Salada se precipitó este sábado tras un severo dictamen de la Cámara Federal de La Plata, que dejó al descubierto las falencias de la instrucción original. Al dictar la falta de mérito para Jorge Omar Castillo y otros veinte implicados, los jueces no solo ordenaron su libertad inmediata, sino que lanzaron una dura crítica a la recolección de pruebas. Según el tribunal, la acusación por lavado de activos carece de la solidez necesaria, transformando lo que era una megacausa en un escenario de incertidumbre jurídica.
En este sentido, los magistrados Carlos Alberto Vallefín y Roberto Agustín Lemos Arias enfocaron su resolución en la falta de “autonomía” de la investigación previa. Bajo esta premisa, señalaron que el trabajo del juez Luis Armella y la fiscalía fue prematuro, al no poder distinguir entre el flujo comercial de una empresa registrada y una organización criminal. Este cambio de ángulo editorial nos permite ver que el foco ya no es solo la libertad, sino el fracaso de la estrategia judicial en Lomas de Zamora.
La falta de precisión en la causa de La Salada
Asimismo, el fallo subraya que listar bienes de lujo —como camionetas Dodge Ram o motos BMW— no constituye una prueba de lavado si no se demuestra el origen ilícito del dinero. Por su parte, la defensa de los referentes de la causa de La Salada capitalizó esta debilidad, argumentando que Punta Mogote funciona bajo normas inmobiliarias legales. Para los camaristas, la fiscalía presentó afirmaciones “genéricas y vagas” que no logran reconstruir ni el modo ni el tiempo en que se habrían realizado las maniobras delictivas.
No obstante, la resolución de la Cámara no cierra el expediente de forma definitiva, sino que exige una revisión profunda de los estándares probatorios. Por el momento, la medida permite que empleados administrativos y familiares, que llevaban años bajo medidas cautelares, recuperen su situación de libertad. Asimismo, la justicia levantó los embargos millonarios, lo que representa un alivio financiero inmediato para las sociedades que regentean el complejo ferial.
Consecuencias de un procesamiento deficiente
Por otro lado, la fragilidad de la causa de La Salada impacta directamente en la credibilidad de los operativos mediáticos realizados años atrás. Lo que se presentó como el desmantelamiento de una asociación ilícita estable, hoy es visto por la Cámara como una investigación que no probó la “mínima cohesión” necesaria entre sus miembros. Bajo esta premisa, la fiscalía de Lomas de Zamora enfrenta el desafío de producir pruebas nuevas o ver cómo el caso se encamina hacia un sobreseimiento definitivo.
Finalmente, el desenlace de la causa de La Salada marca un antes y un después en el tratamiento judicial de las megaferias del Conurbano. Mientras Jorge Castillo retoma su actividad fuera de las dependencias policiales, el comercio mayorista observa con atención si este fallo estabilizará definitivamente la situación en el predio. La mirada ahora se desplaza hacia la respuesta del Ministerio Público, que deberá decidir si apela o si intenta reconstruir una acusación que hoy se encuentra técnicamente herida.
Con La Nación
