Derrame cero y paranoia: Milei busca culpables por su caída

Javier Milei sentado con gesto preocupado y de introspección en su despacho de la Casa Rosada, con informes de indicadores en caída y un vaso de agua sobre el escritorio, reflejando el clima de incertidumbre política y económica.
El presidente Javier Milei, en un gesto de introspección y preocupación, en su despacho de la Casa Rosada. Sobre el escritorio, un informe con indicadores en caída y un vaso de agua a medio consumir refuerzan el clima de incertidumbre. Imagen generada con inteligencia artificial por Mi Periódico, de carácter ilustrativo.

BUENOS AIRES, 27 de marzo de 2026.- Son horas complejas para el oficialismo. Según analiza Leandro Gabin en El Economista, el escándalo por los viajes de Manuel Adorni y los descubrimientos del caso Libra golpean la percepción de la sociedad. En este sentido, la imagen de Javier Milei acusó recibo y está en su menor nivel de aprobación desde diciembre de 2023.

La última encuesta de AtlasIntel junto a Bloomberg marca que el presidente tiene 37% de imagen positiva, pero 62% de negativa. Por su parte, la hermana y secretaria general de Presidencia tiene 70% de imagen negativa y tan solo 19% positiva. Incluso, Cristina Kirchner y Axel Kicillof tienen una imagen negativa menor que la de los Milei (60% y 54%, respectivamente). El sondeo se completa con la evaluación de la gestión: el 57,4% dice que es “mala o muy mala”.

Imagen de Javier Milei y el descontento por el salario

¿Qué explica esto? La situación económica que no derrama vuelve a ponerse en el centro del descontento social. La Universidad de San Andrés demostró que los temas rutilantes ya no son la inflación como hace 2 años, sino el salario, el empleo y la corrupción. No obstante, lo que más golpea es la peor expectativa: “Solo el 30% cree que en el futuro va a estar mejor”, explicó Diego Reynoso, autor del informe.

Este es un giro de 180 grados, teniendo en cuenta que, en la primera etapa de gestión, la esperanza predominaba en los sondeos. Según Reynoso, esta tendencia se consolida a la par de una baja en los niveles de aprobación presidencial. Todo esto es coincidente con las mediciones de la Universidad Torcuato Di Tella, donde el índice de confianza cayó 3,5% en marzo respecto del mes anterior.

La brecha entre el crecimiento y la economía real

La respuesta oficial es más “relato”. Desde que se intensificó el caso Adorni y el material en el celular de Novelli por Libra, la estrategia fue intensificar las acusaciones contra empresarios y periodistas. Luis Caputo, José Luis Daza y Federico Sturzenegger salieron en X a criticar al periodismo por supuestamente mostrar datos negativos y no hacerse eco de los positivos.

“Hay un nivel de paranoia total en el Gobierno con esto. Creen que tienen que salir a instalar temas y desmentir a todo el mundo”, dice un banquero con diálogo en Economía. “Están recalientes porque creen que los opera todo el mundo. Pero no entienden que la paciencia se va agotando. Se quedaron con que bajaron la inflación, pero la gente no come eso. Y el ingreso no levanta”, analizó la fuente.

La economía real muestra datos contrapuestos. El PBI crece (el EMAE de enero mostró 0,4% arriba mensual), pero los salarios pierden contra la inflación seis meses seguidos. De hecho, los salarios registrados están 8% menos que antes de que ganara Milei las elecciones. Según el Banco Provincia, “se consolida un proceso de crecimiento de la producción con caída del poder adquisitivo en simultáneo”.

El CEPA acota que los sectores que traccionan el crecimiento explican apenas el 9,2% del empleo registrado privado. Por el contrario, los sectores de peor desempeño explican el 44,7% de los puestos de trabajo. De ahí que la economía crezca, pero no derrame. El Gobierno tiene su verdadero test en la paciencia social, mientras la imagen de Javier Milei sigue siendo el principal activo en disputa.

ct/El Economista