Trump amenaza con apagar Irán si no liberan el Estrecho de Ormuz en 48 horas

El petrolero Callisto anclado en Omán durante la guerra Trump e Irán.
 El petrolero Callisto permanece anclado mientras el tráfico marítimo se reduce en el estrecho de Ormuz, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Mascate, Omán, 10 de marzo de 2026. REUTERS/Benoit Tessier/Foto de archivo. 

TEL AVIV/JERUSALÉN/WASHINGTON, 22 de marzo de 2026.- La guerra Trump e Irán entró en una fase crítica tras las amenazas de intensificar el conflicto. Bajo esta premisa, se planea atacar instalaciones de energía y combustible en el Golfo. Esta situación podría volver a convulsionar los mercados energéticos y financieros mundiales de forma inmediata. Asimismo, la crisis regional podría profundizarse con proporciones inciertas para la economía global.

Por su parte, el mandatario estadounidense amenazó el sábado con “destruir” las centrales eléctricas de Irán. Esto ocurriría si Teherán no reabriera completamente el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Esta es una escala significativa apenas un día después de que hablara de “poner fin” a la guerra. No obstante, el conflicto bélico ya lleva cuatro semanas activo y sin tregua.

Irán advirtió el domingo que atacaría la infraestructura estadounidense. Esto incluye las instalaciones energéticas en el Golfo si Trump cumplía su amenaza de bombardeo. La misma se realizó mientras los marines y las lanchas de desembarco continúan dirigiéndose a la región. Más de 2.000 personas han muerto durante la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero.

Impacto de la guerra Trump e Irán en los mercados y la infraestructura

“La amenaza del presidente Trump ha colocado una bomba de relojería de 48 horas”, afirmó Tony Sycamore, analista de mercado de IG. Según el experto, esto genera una gran incertidumbre en los mercados internacionales. Si no se retira el ultimátum, es probable que veamos una reapertura catástrofe de las bolsas bursátiles.

Los mercados entrarían en caída libre con un aumento significativo de los precios del petróleo. Asimismo, es probable que el valor de los dólares sufra fluctuaciones severas esta semana. Según Sycamore, Teherán atacaría las instalaciones energéticas en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Este hecho convertiría el conflicto en una crisis regional mucho más amplia y peligrosa.

La crisis del petróleo y el bloqueo del Estrecho de Ormuz

Los precios del petróleo subieron el viernes y alcanzaron su nivel más alto en casi cuatro años. Esto ocurrió después de que Irak declarara fuerza mayor en todos los yacimientos petrolíferos. Bajo esta premisa, Israel atacó un importante yacimiento de gas en territorio iraní. Teherán respondió con ataques contra Arabia Saudita, Qatar y Kuwait.

Los ataques iraníes han cerrado de facto el estrecho de Ormuz para buques enemigos. Por este punto estratégico transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo. Esto ha provocado la peor crisis petrolera desde la década de 1970. Su casi cierre hizo que los precios del gas en Europa se dispararan hasta un 35% la semana pasada.

El conflicto bélico en el Golfo y la amenaza de la guerra Trump e Irán

“Si Irán no abre completamente el estrecho de Ormuz en 48 horas, Estados Unidos atacará y destruirá sus centrales eléctricas”, publicó Trump. Su mensaje aclaró que empezaría por la planta de generación más grande. Por su parte, el estrecho permanece abierto a la navegación, excepto a los buques vinculados a “los enemigos de Irán”. Así lo indicaron medios de comunicación iraníes publicados el domingo.

Ali Mousavi, representante de Teherán ante la OMI, afirmó que el paso por el canal era posible coordinando medidas de seguridad. En este contexto, barcos con bandera india y un petrolero pakistaní han logrado cruzar el estrecho sin contratiempos. No obstante, Pakistán mantiene buenas relaciones con Irán, Estados Unidos y Arabia Saudita.

Según Sycamore, la idea de Trump es hacer que el bloqueo sea “económica y políticamente insoportable para Teherán”. Esto se lograría sin destruir los yacimientos petrolíferos para no dañar el suministro mundial a largo plazo. Bajo esta premisa, el comando militar iraní Khatam al-Anbiya declaró que responderá atacando toda la infraestructura estadounidense.

Escalada militar con misiles de largo alcance y riesgo nuclear

La red eléctrica de la República Islámica está profundamente interconectada con su sector energético. Un ataque a las centrales podría provocar apagones y paralizar desde bombas de agua hasta refinerías. Las plantas más grandes incluyen Damavand, Kerman y Ramin. Todas tienen una capacidad de generación mucho mayor que la central nuclear ubicada en Bushehr.

Teherán disparó misiles de largo alcance por primera vez el sábado. Esto amplía el riesgo de ataques más allá de Oriente Medio. Asimismo, un proyectil impactó cerca del reactor nuclear secreto de Israel, al sureste de Dimona. Irán lanzó dos misiles balísticos con un alcance de 4.000 km contra la base de Diego García.

“Estos misiles no están destinados a atacar a Israel. Su alcance llega a capitales europeas”, dijo Eyal Zamir en un comunicado. Berlín, París y Roma están dentro del alcance de una amenaza directa. El ejército israelí anunció el domingo que atacaría Teherán tras los ataques iraníes contra el sur de Israel.

Trump y su administración han enviado mensajes contradictorios sobre sus objetivos. Esto ha dejado a los aliados con dificultades para responder con una postura unificada. Por su parte, la guerra se ha convertido en un importante lastre político para la Casa Blanca. Finalmente, la evolución de la guerra Trump e Irán seguirá marcando el ritmo de la política internacional ante la falta de canales diplomáticos.

Con Reuters