Crisis petrolera Oilstone: despidos y ajuste

Crisis petrolera Oilstone en Neuquén con impacto en trabajadores y operaciones convencionales

NEUQUÉN, 17 de marzo de 2026.- La crisis petrolera de Oilstone dejó de ser una advertencia y ya impacta de lleno en el empleo y la producción en Neuquén. La empresa Oilstone Energía despidió a casi 120 operarios y redujo su planta de 300 a 183 trabajadores. Además, se presentó en concurso de acreedores tras declararse en cesación de pagos.

En este sentido, la compañía enfrenta una deuda cercana a los 11,8 millones de dólares, principalmente con entidades financieras. Su operación, centrada en unas 15 concesiones dentro de la Cuenca Neuquina, atraviesa un proceso de achicamiento que condiciona su futuro inmediato.

Crisis petrolera Oilstone y el impacto en el empleo

El efecto más visible de esta situación se refleja en los puestos de trabajo. La reducción de personal expone el costo social del declive del petróleo convencional, que pierde terreno frente al crecimiento acelerado de Vaca Muerta. Allí se concentran inversiones, tecnología y mejores condiciones económicas.

Por su parte, la propia empresa atribuyó su deterioro financiero a una combinación de factores. Entre ellos, mencionó la caída en los precios del gas, las dificultades para acceder a infraestructura de transporte y una sobreoferta impulsada por el desarrollo del shale. En consecuencia, el negocio tradicional quedó relegado en un mercado cada vez más competitivo.

No obstante, la crisis no se limita al plano económico. También se extiende al terreno social, donde la empresa enfrenta reclamos de comunidades y productores rurales.

Conflictos sociales y presión territorial

En paralelo, Oilstone quedó en el centro de protestas en localidades como Plaza Huincul y Cutral Co. Allí, productores denunciaron deudas impagas y problemas en el acceso al agua para consumo humano y animal.

Asimismo, los reclamos incluyeron bloqueos en zonas rurales como Portezuelo, Ranquil Co y Los Badenes. Este conflicto, que llevaba más de un año sin resolverse, sumó presión a una empresa ya golpeada por la crisis financiera.

Ajuste, deuda y condiciones ambientales

Bajo esta premisa, la petrolera presentó un plan de supervivencia que contempla una reducción del 50% en sus costos operativos. También prevé la devolución de áreas no rentables y la renegociación de concesiones con el gobierno provincial.

Sin embargo, el camino no resulta sencillo. El gobierno de Neuquén exige como condición la presentación de planes de abandono seguro de pozos e instalaciones. Esta medida, de carácter ambiental, implica nuevos costos para la compañía en un momento crítico.

Crisis petrolera Oilstone y la apuesta a Vaca Muerta

A pesar del complejo escenario, Oilstone busca reorientar su estrategia hacia el desarrollo no convencional. Entre sus planes figuran proyectos piloto en Aguada Baguales y otras áreas, con inversiones que prometen mayor rentabilidad.

No obstante, esta transición enfrenta obstáculos importantes. La empresa no cuenta con financiamiento asegurado y mantiene deudas en proceso de reestructuración. Además, parte de sus activos sigue en discusión, lo que limita su capacidad de maniobra.

Finalmente, la crisis petrolera de Oilstone refleja un cambio estructural en la industria energética argentina. Mientras el desarrollo del shale se consolida como motor de crecimiento, el petróleo convencional entra en declive y deja un impacto directo en empresas, trabajadores y comunidades.